La Cámara de Representantes estadunidense aprobó ayer con 245 votos a favor y 139 en contra un proyecto de ley para reformar el sistema de visados de trabajo para estudiantes extranjeros, que sin embargo tiene pocas probabilidades de convertirse en ley.
La votación sirvió más bien para mostrar la división que persiste en el Congreso entre republicanos, que votaron a favor de este proyecto en particular, y de los demócratas, que lo rechazaron porque quieren una reforma más amplia.
El proyecto conocido como Stem Jobs incrementa de 120 mil a 170 mil el número de visas para estudiantes de doctorado o posgrado extranjeros en universidades estadunidenses.
Al mismo tiempo readjudica 55 mil visas para estudiantes en las ramas de ciencias, tecnología o ingeniería, pero para ello elimina un programa que daba preferencia a inmigrantes de países pobres.
El proyecto Stem tiene pocas probabilidades de ser aprobado por el Senado, en manos demócratas, a un mes de que el Congreso en pleno termine oficialmente sus trabajos para dar paso a uno nuevo, coincidiendo con la investidura del presidente reelecto Barack Obama.
“En una economía mundial, no podemos permitirnos educar a esos graduados extranjeros en Estados Unidos para luego mandarlos a sus casas para que trabajen para nuestros competidores”, declaró el autor de la iniciativa, el republicano Lamar Smith.
“Todo el mundo está de acuerdo en que las visas Stem son importantes”, pero (…) si apoyamos esta iniciativa estamos diciendo que un grupo de inmigrantes es mejor que otro”, criticó uno de los líderes de la bancada demócrata en temas migratorios, Luis Gutiérrez.
Los demócratas criticaron el tratamiento diferenciado para las familias de esos estudiantes inmigrantes, que pueden tener facilidades para trabajar en función del tipo de visa.
Los republicanos, por su parte, destacan que el proyecto permite a esos familiares pedir el permiso de residencia definitivo dentro del país, sin tener que salir, tras un año de espera.
Este proyecto sólo cubre una parte ínfima del debate sobre el sistema migratorio, en un país con más de 11 millones de indocumentados.
La Casa Blanca quiere otorgar residencia permanente a los jóvenes que fueron traídos ilegalmente de niños al país, encontrar un sistema mejor para los braceros agrícolas, crear una vigilancia fronteriza efectiva y un programa de verificación de trabajadores, además de decidir la forma en que los inmigrantes afincados ilegalmente en EU puedan obtener la residencia permanente.
