Los sonidos de la década de los 90 estuvieron llenos de voces masculinas que llevaron como estandarte las ideas del grunge a los jóvenes que enfrentaban el final del siglo XX. Sin embargo, dos mujeres irrumpieron en la escena musical con su belleza y talento. Shirley Manson y Gwen Stefani emprendieron su aventura con sus respectivas bandas, Garbage y No Doubt, dándole un sexy toque femenino al rock alternativo y al ska.
Su personalidad y el hecho de ser la cara de dos de las bandas más exitosas del momento las catapultó directamente hacia el éxito y reconocimiento, abriéndoles las puertas a nuevos proyectos. Dos décadas después —y posterior a la separación de sus grupos y haberse convertido en iconos a seguir de las nuevas generaciones de cantantes— Manson y Stefani regresan a sus orígenes, con Garbage y No Doubt, a reclamar el espacio que se ganaron hace
casi dos décadas.
Tanto para la rubia californiana como para la escocesa pelirroja, 2012 se convirtió en el año en el que el regreso de sus bandas se concretizó. No Doubt lanzó al mercado, después de 11 años, su sexto disco de estudio, Push & Shove, el pasado 25 de septiembre, mientras que Garbage esperó siete años para volver con su quinto material discográfico bajo el brazo, Not Your Kind of People. Ambas, de una forma o de otra, se mantuvieron vigentes en la memoria colectiva hasta ahora.
Gwen Stefani
Del ska a las Harajuku Girls y L.A.M.B
Tras dos discos con pocos registros de ventas, el éxito llegó de golpe para No Doubt en 1995 cuando su tercer álbum, Tragic Kingdom, y los sencillos Just a Girl, Spiderwebs y Don’t Speak, mantuvieron a la banda, encabezada por Gwen Stefani, bajo los reflectores.
Su estilo sexy, a veces desaliñado y fashionista, además de su timbre de voz, lograron que la rubia acaparara la atención. Moby la invitó a ser parte de Play —quinto disco de estudio del DJ— en el tema South Side, y también participó con Eve en el tema Let Me Blow Ya Mind, segundo sencillo del álbum Scorpion.
El impulso que le dio Tragic Kingdom, y los subsecuentes discos Return of Saturn y Rock Steady, además de mantener a la banda en un lugar privilegiado, le permitieron experimentar con su imagen.
Los peinados inspirados en las mujeres de los años 50, sus labios rojo mate contrastados con su piel blanca y su rubia cabellera, así como las ombligueras y los pantalones cargo de colores, se volvieron un sello de Stefani, que pocos años después se volvió a ver en artistas como Fergie, Nelly Furtado y Lady Gaga.
Para 2004, la cantante emprendió su carrera solista. Sin que No Doubt se disolviera, Stefani lanzó su primera producción: Love. Angel. Music. Baby, donde se zambulló en el sonido pop y del cual se desprendió What You Waiting For?, Rich Girl y Hollaback Girl, convirtiéndose este último en el primero con más de un millón de descargas legales en Estados Unidos.
A la par de su primer disco en solitario, llegó su línea de ropa. Gracias a la presencia mediática de Stefani, L.A.M.B. —las siglas de su álbum debut— se convirtió en una de las marcas favoritas de celebridades como Nicole Kidman y Teri Hatcher, por su mezcla de estilos como el japonés, el jamaiquino y el guatemalteco.
La atención no se limitó a su trabajo en solitario —The Sweet Escape fue su segundo disco— o a su línea de ropa que se extendió a otra de accesorios, sino a las Harajuku Girls, las bailarinas con las que apareció en su aventura en solitario.
Maya Chino, Jennifer Kita, Rino Nakasone-Razalan y Nayuko Kitayama, representaban las palabras de su primer álbum y las iniciales de su línea de ropa. Stefani declaró que cada una era una amiga imaginaria. Tras el regreso de No Doubt, tres de las cuatro Harajuku Girls aparecen en el nuevo video de la banda, Settle Down.
