La inteligencia artificial generativa ya no es una herramienta experimental, sino una compañera cotidiana para la mayoría de los universitarios mexicanos. Según la Encuesta Nacional sobre Usos y Percepciones de la Inteligencia Artificial Generativa (Eniag 2025) de la Secretaría de Educación Pública (SEP), más del 60% de los estudiantes de educación superior —específicamente el 66%— la utiliza de forma cotidiana, al menos una vez por semana. De una muestra que analizó más de 1.14 millones de respuestas de casi 2 mil 900 instituciones, el panorama es claro: la IA ha penetrado profundamente en los hábitos académicos.
Usos dominantes y su impacto real en el estudiante promedio
El 79% de los universitarios ha empleado estas herramientas para generar textos y tareas académicas en los últimos tres meses: ensayos, resúmenes, informes, tesis o guiones. El 61% las usa para crear imágenes, mientras que el 15% genera código de programación. Otros usos incluyen videos (10%) y audio (9%). Solo el 5% reporta no haber generado ningún contenido con IA.
Para el estudiante promedio, esto se traduce en un ahorro significativo de tiempo. Tareas que antes demandaban horas de investigación, redacción y edición —como estructurar un ensayo de mil 500 palabras o preparar diapositivas— ahora pueden completarse en minutos o decenas de minutos. La IA acelera la búsqueda de información, genera borradores iniciales, corrige estilo y sugiere ideas. Estudios y percepciones generales indican que muchos estudiantes ahorran entre 30% y 70% del tiempo en tareas escritas, permitiéndoles manejar mejor cargas académicas pesadas, trabajos parciales o actividades extracurriculares.
Sin embargo, la frecuencia revela dependencia: con un uso semanal o más frecuente, la IA se integra en flujos rutinarios. Un alumno de Ciencias Sociales podría usarla para resumir artículos y estructurar argumentos varias veces por semana; uno de Ingeniería, para depurar código o generar diagramas. Esto optimiza la productividad, pero desplaza parte del esfuerzo cognitivo tradicional.
ChatGPT, el rey indiscutible
ChatGPT domina el panorama, utilizado en alrededor del 80% de los casos según patrones reportados y su posición de liderazgo en accesibilidad y popularidad. Los estudiantes lo prefieren por su interfaz conversacional intuitiva, capacidad para mantener contexto en diálogos largos y versatilidad en textos académicos. Otras herramientas como Gemini (de Google), Claude, Grok o Midjourney (especializada en imágenes) ocupan nichos: Gemini para integración con servicios de Google, Midjourney o DALL-E para generación visual de mayor calidad, y herramientas especializadas para código como GitHub Copilot.
El patrón de uso difiere: ChatGPT es el “todo en uno” para el grueso de tareas generales y redacción, mientras que alternativas se eligen por fortalezas específicas (mejor razonamiento en Claude, por ejemplo, o imágenes en herramientas dedicadas). Muchos estudiantes combinan varias, pero ChatGPT sigue siendo la puerta de entrada principal por gratuidad básica y familiaridad.
Riesgos: ¿Menos estudio profundo, más desigualdades?
Este uso masivo plantea desafíos profundos. Aunque muchos estudiantes y docentes perciben mejoras en el desempeño (alrededor del 70-73% reportan cambios positivos), existe el riesgo de que la IA absorba el rol del estudio tradicional. Generar un texto completo con un prompt simple puede reducir el ejercicio de investigación, síntesis crítica y redacción propia, afectando el aprendizaje profundo, la creatividad original y la integridad académica.
Expertos y la propia SEP advierten sobre brechas: no todos usan la IA con el mismo criterio. Estudiantes con mayor capital cultural, acceso a mejores prompts o formación digital la emplean como herramienta de apoyo (revisando, editando y comprendiendo el output), potenciando su aprendizaje. Otros, simplemente copian y pegan, lo que mina habilidades esenciales y genera desigualdades. Además, persisten brechas de acceso y alfabetización digital, especialmente en instituciones públicas o regiones con menor conectividad.
La ENIAG 2025 subraya la necesidad de marcos éticos, actualización de evaluaciones (más allá de textos escritos) y formación en uso crítico. Muchas instituciones aún carecen de normativas claras.
https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/1071411/Dossier_Resultados_ENIAG2025_SEP_.pdf
En 2026, la IA ya transformó la universidad mexicana. El desafío no es frenarla —imposible—, sino guiarla para que enriquezca, en lugar de empobrecer, la formación de las nuevas generaciones. La educación superior mexicana está en una encrucijada: adaptarse o dejar que la tecnología dicte el ritmo del aprendizaje.
