La FIFA, encabezada por Gianni Infantino, enfrenta una de las mayores controversias de los últimos años tras presentar un proyecto para crear una nueva empresa comercial valuada en 20 mil millones de dólares, cuya misión sería administrar los derechos económicos de la Copa del Mundo y otros torneos organizados por el organismo, con respaldo de inversionistas privados. La propuesta ha provocado una dura reacción de la UEFA, que acusa a la FIFA de actuar sin transparencia y de avanzar hacia la privatización del principal activo del fútbol mundial.
El proyecto, denominado FIFA Forward Enterprise (FFE), contempla la venta de hasta 20% de participación a un grupo de inversionistas, con el objetivo de captar alrededor de 4 mil 200 millones de dólares en una primera fase. Entre los nombres vinculados con las negociaciones figura Joshua Kushner, fundador de Thrive Capital y hermano de Jared Kushner, cuya cercanía con el entorno político estadounidense ha incrementado el escrutinio sobre la operación. Diversos reportes señalan que también podrían participar otros fondos internacionales especializados en inversiones de gran escala.
De acuerdo con la FIFA, la iniciativa busca maximizar el valor comercial de sus competiciones, generar nuevas fuentes de financiamiento para las federaciones nacionales y acelerar el desarrollo del fútbol en todos los continentes. El organismo sostiene que mantendría el control sobre las decisiones deportivas y regulatorias, mientras que la nueva empresa se limitaría a gestionar los activos comerciales y audiovisuales.
Sin embargo, la respuesta de la UEFA fue inmediata. El organismo europeo criticó el escaso margen de consulta previo a la presentación del proyecto y advirtió que una estructura de capital privado podría comprometer la independencia de la gobernanza del fútbol. Además, cuestionó los plazos fijados por la FIFA para que las federaciones nacionales evalúen la propuesta y expresó preocupación por la presión ejercida para conseguir su respaldo.
Las críticas también llegaron desde varias asociaciones nacionales y dirigentes del fútbol europeo. La Asociación Inglesa de Fútbol (FA) y la federación danesa manifestaron sorpresa por la falta de información previa, mientras que el presidente de LaLiga, Javier Tebas, calificó la iniciativa como una muestra de problemas de gobernanza dentro de la FIFA. Incluso el expresidente del organismo, Sepp Blatter, cuestionó el rumbo que está tomando la administración del fútbol internacional.
El debate revive un antecedente similar ocurrido en 2018, cuando Infantino impulsó una alianza con un fondo respaldado por SoftBank para crear un vehículo de inversión por 25 mil millones de dólares, propuesta que finalmente fue abandonada debido a la resistencia de varias confederaciones y de miembros del Consejo de la FIFA. La nueva iniciativa retoma esa idea, aunque con una estructura distinta y en un contexto financiero más favorable tras los ingresos récord obtenidos por el Mundial de 2026.
Mientras la FIFA defiende que el modelo permitirá distribuir mayores recursos entre sus 211 federaciones afiliadas, la oposición europea considera que la entrada de capital privado en la gestión de la Copa del Mundo podría modificar el equilibrio institucional del fútbol y abrir la puerta a intereses financieros sobre uno de los torneos deportivos más importantes del planeta. Las próximas semanas serán determinantes para conocer si el proyecto logra el respaldo suficiente o si se convierte en un nuevo frente de confrontación entre la FIFA y la UEFA.
