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Alfonso González

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¡Un periodista y un político en apuros!

¡Un periodista y un político en apuros!
Posdata 16/05/2022 ícono de reloj11:42 pm

El escándalo que enfrenta el Periódico Cambio, propiedad de su director, José Arturo Rueda Sánchez de la Vega, en sociedad con el coordinador de la bancada de Morena en la cámara de diputados, Ignacio Mier Velasco, ya los puso en el ojo del huracán por enésima ocasión.

Y esta vez la cosa parece muy, pero muy grave.

Las acusaciones: lavado de dinero, evasión fiscal y blanqueo de capitales a través de la empresa Multi sistema de Noticias Cambio S de RL de CV, mejor conocida como Diario Cambio, por 400 millones de pesos.

¿400 millones de pesos facturados por un diario local?

Ah, canijo, ¿pues que venden los dos alegres socios?

Porque la publicidad no deja tanto.

Es más, los medios locales, en la actualidad, no son un negocio redituable como otras empresas de cualquier otro servicio.

Eso sí, a no ser que te dediques a otros “asuntos extras”. 

Diario Cambio se ha caracterizado siempre por el escándalo, por su línea editorial dura, agresiva, siempre con calificativos, apodos y ridiculizando a los involucrados en sus notas.

Por cierto, ahora en este nuevo escándalo de dimensiones estratosféricas se dice que de ambos socios del diario el más vulnerable, sin duda, es Arturo Rueda.

Tal vez lo único que lo blinda, por el momento, es su posición como “periodista”.

Empero, Rueda, hay que decirlo y reconocerlo, ha cosechado lo que ha sembrado.

Y no es una sorpresa que nadie en el gremio en Puebla lo defienda.

A excepción, tal vez, de sus colaboradores, quienes son los que lo entrevistan y cuestionan cuando está metido en serios problemas, como en los que suele meterse por su crítica ácida, destructiva y por su gusto por el dinero.

Ya cuando está metido en líos, Rueda se tira al piso, hace que lo cuestionen, se pregunta solo, se responde igual, en fin.

El Director de Cambio se ha mofado hasta del Ejército Mexicano, con el que tuvo un grave problema que lo dejó fuera de la radio y por el que incluso fue amenazado.

Ha sido denunciado por extorsión -con pruebas en mano-, en agravio del diputado local del PRI, Jorge Estefan Chidiac, a quien le exigió 10 millones de pesos a cambio de no publicar un audio de una de sus conversaciones privadas.

También ha sido descubierto como “aviador” en varias dependencias, cobrando dietas que no le corresponden a través de terceros, tales como el Ayuntamiento de Puebla, el Congreso del Estado y el gobierno local y la Auditoría Superior del Estado (ASE).

Rueda ha sido protagonista de diversas peleas, incluso físicas, por sus ácidas, agresivas y violentas críticas contra quien se le viene en gana. Él no distingue si eres colega, si eres mujer, hombre, político, empresario o un simple ciudadano para ridiculizarte, pegarte y evidenciarte en su periódico.

Le vale un comino haya o no consigna.

Y más si hay un beneficio de por medio.

Como académico fue echado de la Escuela Libre de Derecho (ELD) por mantener una actitud misógina respecto del asesinato de la estudiante Mara Fernanda Castilla Miranda.

En aquel momento, los estudiantes de la institución consideraron que “Rueda desprestigia la excelencia y reputación de la ELD con sus comentarios de contenido machista, los cuales revictimizan a Mara Castilla y la hacen responsable del horror que padeció”.

Poco tiempo después, el Presidente Ejecutivo de la ELD, Gerardo Tejeda Foncerrada, informó que Rueda solicitó su separación de la institución.

Hoy por hoy, mediáticamente, el más perjudicado en su nuevo escándalo es el diputado Nacho Mier, quien tampoco es ajeno a los temas editoriales de Cambio.

Aunque, siendo francos, el más vulnerable es Rueda.

Nacho, como sea, tiene vínculos con el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y me parece que sería muy difícil que fuese a la cárcel.

Mientras que el director de Cambio está doblado.

Vaya que si está en apuros.

Ahora le están dando una cucharada de su propio chocolate.

Porque ha trascendido que van a exhibir su vida y obra en los medios y en la política, nuevamente, pero actualizada y reforzada.

No hay duda que lo mejor es ser decente, un informador honesto y honrado.

Los medios están considerados, ciertamente, el quinto poder; sin embargo, los comunicadores no podemos abusar de la posición que se nos da.

Esta profesión, oficio y/o actividad profesional debe ser asumida con respeto para todos los demás.

Nuestro deber es informar y contribuir con la sociedad lo más apegado a la realidad.

Ya depende de cada quien el cómo actuar.

No nos creamos lo que no somos.

Allí están las consecuencias. 

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