Desde la consumación de la Independencia de México en 1821, varios han sido los inmuebles que han fungido como residencia oficial para los gobernantes del país.
Los Pinos no ha sido la única residencia oficial, de hecho, al consumarse la Independencia de México, en 1821, Agustín de Iturbide fue proclamado emperador y se designó la segunda residencia de Hernán Cortés como Palacio Imperial, actualmente el Palacio Nacional, donde habitaría el gobernante.
Sin embargo, Iturbide no habitó ese inmueble, él se asentó en el Palacio de los Condes de San Mateo de Valparaíso, lo que hoy conocemos como el Museo Palacio Cultural Banamex, en el centro de la ciudad.
Fue en 1823 cuando el Palacio Nacional albergó al primer Presidente de México: Guadalupe Victoria. Desde este lugar también dirigieron Vicente Guerrero, Anastacio Bustamante, Melchor Múzquiz, Valentín Gómez Farías, Antonio López de Santa Anna y Juan Álvarez, Benito Juárez García, quien ocupó la presidencia al mismo tiempo que Félix María Zuloaga hacia 1858, ya que su elección no fue reconocida por los conservadores, fue obligado a instalarse en el puerto de Veracruz y después salir a la frontera con Estados Unidos y estableciendo su cuartel general en la limítrofe población del Paso del Norte, por lo que jamás salió del territorio nacional.
En tanto, llegó a México Maximiliano de Habsburgo con la princesa Carlota Amalia, quienes fueron recibidos por los conservadores mexicanos, instalándose en el Castillo de Chapultepec y en el Palacio Nacional, como “Emperadores de México”.
