A Puerta Cerrada
Por: Jorge Rodríguez
Quien le cuente que José Juan Espinosa Torres ya tiene boleto garantizado para convertirse en candidato a gobernador del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en 2018, solo por haber mutado de partido político, le dirá una mentira.
Que el presidente municipal de San Pedro Cholula renunciara a Movimiento Ciudadano para incorporarse la semana pasada a las filas del partido de Andrés Manuel López Obrador, no significa que se encuentre ahora mismo en la antesala de la candidatura.
En efecto, José Juan Espinosa es un aspirante con posibilidades reales para disputarle la nominación a cualquier otro dentro de ese instituto; es un personaje que debido a sus vínculos con Ricardo Monreal Ávila ha podido entablar comunicación directa con el ‘Peje’ y obtener beneficios personales de ello.
De hecho, está en el radar de López Obrador como eventual precandidato al gobierno de Puebla.
Pero de eso a que tenga la nominación en la bolsa del saco es otra cosa.
Cuentan que el cambio de camiseta por parte de José Juan obedece a una estrategia que tiene como objetivo demostrar simpatía y lealtad al proyecto de López Obrador, aun antes de que lleguen los plazos para la definición del candidato en Puebla.
Su incorporación a Morena fue una estrategia acertada, pero todavía falta que se enfrente en el camino a Rodrigo Abdala Dartigues, el ‘delfín’ de Manuel Bartlett Díaz; Abraham Quiroz Palacios, el fracaso de la elección pasada que busca su revancha, y en una de esas hasta Enrique Doger Guerrero, el priista que coquetea y coqueteará a su estilo con Morena mientras así convenga a sus intereses.
***
Jorge Estefan Chidiac debería aprovechar su cercanía con el presidente del CEN del PRI, Enrique Ochoa Reza, para adelantarse a un grupo de tricolores poblanos que planea lanzar una embestida en su contra con el fin de desbancarlo del Comité Directivo Estatal.
Siempre en función de la disputa de 2018 y de la enorme cantidad de candidaturas que estarán en juego en ese proceso electoral, liderazgos y militantes priistas aglutinados en torno a un suspirante a gobernador maquinan la puesta en marcha de una estrategia tendiente a desacreditar a Estefan.
El plan es hacerlo primero con Ochoa Reza, en privado, y después volverlo público a través de presuntas expresiones espontáneas surgidas desde los municipios del interior del estado.
Quieren quitar a Estefan de la dirigencia para poner un dirigente que no les juegue las contras, que no se las juegue al aspirante a gobernador para el que trabajan desde ahora.
Y para ello usarán como principal argumento de remoción la incapacidad de Estefan para estar en Puebla, al frente de los asuntos del PRI, los siete días de la semana.
“No queremos un presidente de tres o cuatro días, sino uno que esté metido en labores partidistas los siete días de la semana, las 24 horas del día”, manifestarán ante Ochoa Reza.
Quién sabe si logren convencer al dirigente nacional tricolor de que las múltiples actividades de Estefan, entre las que destaca su labor como diputado federal, sean en realidad un obstáculo para sus funciones partidistas.
Pero el trascendido podría servir al priista para advertir a Ochoa antes de que le caigan los quejosos en su oficina de la Ciudad de México.
La guerra anticipada por el 2018 se libra desde ahora al interior de los partidos.
@jorgerdzc
https://www.elsoldepuebla.com.mx/columna/trascendidos-previos-al-grito
