El 30 de junio las encuestas ya eran contundentes, Laura Artemisa Chávez no había logrado crecer lo suficiente para contender al interior de Morena y convertirse en la candidata a la alcaldía de la capital. La secretaria de Bienestar fue informada al respecto, pero ella y su equipo pretextaron una mala medición, decían que la tenían que mencionar con el mote de “La Maestra” antecediendo a su nombre.
No le presentaron un solo sondeo, sino varias encuestas. Aun así, desde entonces hasta ahora intentó mantener la percepción de que la contienda estaba entre ella y Pepe Chedraui y que todo, al final, sería definido por el género.
Hace unos días, Laura Artemisa recibió el mensaje contundente que ella misma ignoró desde entonces. Le fue informada su salida como titular de la Secretaría de Bienestar, la dependencia de la que por muchos años emergieron candidatos indiscutibles, no a la alcaldía, sino al mismísimo gobierno.
Por alguna razón, no fue su caso.
Haber escrito “La maestra no va” fue tomado como una afrenta, a pesar de que solo di a conocer los números de las encuestas. Después, vino el penoso momento en el que se apropió del mensaje de agradecimiento en el 50 Aniversario de Vida Sacerdotal del arzobispo Víctor Sánchez.
Devinieron muchas más intervenciones, fotos forzadas y momentos en los que se quiso dar a entender que haber sido “oradora principal” en tal o cual evento, era La Señal de que sería la favorita para ir por la capital.
Todo eso ha terminado con las columnas y tuits que se escriben en las últimas horas sobre el regreso de Laura Artemisa como diputada local y, dicen los trascendidos, presidenta del Congreso.
Quienes lo escriben acotan un gesto de lealtad por parte de “La Maestra” y resaltan su papel de confianza en el equipo del gobernador.
Hace unos días, ella misma publicó en sus redes sociales una foto con el gobernador Armenta que data del 2021. Posan al lado de un árbol que juntos plantaron. La aún funcionaria estatal hace una alegoría sobre la amistad y es ese mensaje el que anuncia su salida digna de Bienestar y de la contienda interna de Morena.
Eso es lo que parece intentar permear ella con su discurso en redes y con lo que escriben sus cercanos.
Quieren evitar que su regreso al Congreso sea visto como un retroceso en su carrera política, el descalabro dentro de la contienda interna, o el fracaso de haberlo tenido todo, hasta la Secretaría de Bienestar, y no haber logrado el conocimiento necesario.
¿Qué le depara?
No sé, supongo que puede contender por algún distrito, dado que al parecer la convocatoria de Morena no les exigirá a los legisladores renunciar para el proceso interno. Podría tener un lugar, otra vez, en la lista plurinominal, o quedarse a bajar la cortina del Poder Legislativo, mientras la mayoría de sus compañeros salen a competir.
El regreso al Congreso como diputada y la presidencia no es, para nada, desdeñable.
Ya veremos.
Por cierto, hoy suenan tres perfiles para la Secretaría de Bienestar que dejará Artemisa el 30 de septiembre: Carlos Gómez Tepoz, Édgar Chumacero y César Castellanos. Pero ya saben “los caminos de Armenta son inescrutables”.
