La forma en que Morena ha elegido a sus virtuales candidatos a gobernadores en 10 estados del país, ha generado un clima de zozobra e inconformidad hacia el interior del partido, pues en siete casos lo que quedó claro es que se privilegió “la continuidad”, al designarse a personajes estrechamente ligados a los mandatarios en turno. Un segundo cuestionamiento que ha brotado es que los seleccionados no necesariamente son los que ganaron las encuestas que levantó dicho instituto político.
Una discusión ya añeja en Morena ha sido el papel que juegan las encuestas para elegir candidatos. De acuerdo a los criterios del partido los sondeos de opinión pública son solamente uno de varios indicadores que se utilizan para seleccionar a los aspirantes a cargos de elección popular.
Es decir, los políticos que son designados como abanderados morenistas no necesariamente son los que obtienen el mayor puntaje en los estudios demoscópicos, ya que adicional al resultado de las encuestas, se toman en cuenta criterios de orden político y social.
El problema de esta explicación es que, al final, en la militancia de la 4T no queda claro cuál es el verdadero juicio que se utiliza para elegir candidatos.
Cada vez se siente más al interior de Morena que prevalece “el dedazo”, es decir, una sola persona decide quién es o quién no es postulado para competir por una alcaldía, una diputación, una senaduría o una gubernatura.
Y ese clima de malestar principalmente se percibe entre aquellos que han sido parte del movimiento obradorista desde sus inicios. Se siente que al final la lealtad a la 4T, la congruencia con el ideario de Morena, el activismo y sobre todo el tener presencia en las bases morenistas, no son elementos de peso para ganar una candidatura.
Pareciera entonces que en Morena tiene más influencia los intereses de grupos políticos y el poder del dinero, así como la popularidad abierta, general, con la población, sin que se tenga apego a los principios de la 4T.
Eso explica porqué personajes como Nayeli Salvatori y Graciela Palomares lograron convertirse en diputadas locales de Morena en Puebla, pues lo que prevaleció es su muy alta popularidad en redes sociales, que es consecuencia de los odios, las burlas, los escándalos, el lenguaje soez que generan desde hace varios años. Sin importar que ambas mujeres no tienen ninguna afinidad con el ideario de la 4T, con algún movimiento social o con las luchas feministas.
La reciente designación de candidatos virtuales a gobernadores, en 10 de los 17 estados en que habrá renovación del Poder Ejecutivo, está abonando en mucho al malestar de las bases obradoristas que, al final, son los votantes más fieles a la 4T.
Solo hay que revisar estos datos para entender ese enojo: entre los seleccionados a ser candidatos, dos de ellos iniciaron sus carreras políticas en el PAN.
Dos vienen de la corriente Nueva Izquierda del PRD, mejor conocida como el grupo de “Los Chuchos”, que llevaron a este partido a entregarse “a los brazos” del gobierno del priista Enrique Peña Nieto y perder toda su identidad de izquierda.
Una de las seleccionadas representa “el nepotismo electoral” que, se supone, que lo está combatiendo la Presidencia de la República.
Otra de las ungidas hace unos años calificaba a Andrés Manuel López Obrador de ser un “autoritario”.
Y en cinco casos, los seleccionados fueron parte de los gabinetes de los gobernadores que van de salida.
El caso más grave es el de Zacatecas, en donde prevalece el cacicazgo de los hermanos Monreal Ávila, que meses atrás se habían empeñado en que uno de ellos, Saúl Monreal, tenía que ser el sucesor de su hermano David Monreal, quien es el actual mandatario. Esto luego de que Ricardo Monreal, ya fue titular del Poder Ejecutivo.
Luego de muchas presiones, parecía que los miembros de esa familia habían entendido que debían dejar pasar a otra corriente política. Eso no fue así, ya que se designó a la senadora Verónica Díaz Robles para que contienda por el gobierno de Zacatecas, pero resulta que esta mujer fue esposa de Luis Monreal Ávila y es una mujer muy cercana al gobernador David Monreal, quien es tío de los hijos de la legisladora.
El mayor cuestionamiento es que Morena no dio a conocer el resultado de las encuestas que levantó en Zacatecas. Lo que hace “ruido” es que, en todos los sondeos previos y que se conocieron públicamente, quienes ganaban siempre eran los legisladores Ulises Mejía Haro o Geovanna Bañuelos, y ambos siempre superaban entre 10 y hasta 20 puntos a Verónica Díaz.
Otro escándalo es el de Beatriz Mojica Morga, quien es senadora y ahora es virtual candidata en Guerrero. Todo hace suponer que logró la postulación por su cercanía con la gobernadora Evelyn Salgado y el padre de la mandataria, Félix Salgado Macedonio.
Solo eso explica que en Morena hayan omitido que Mojica en 2018 coordinó en Guerrero la campaña de Ricardo Anaya Cortes, el entonces candidato presidencial del PAN.
Que meses antes de la elección de 2018, dijera en una entrevista con el periodista Fernando Collado que ella no se iba a unir a la campaña de Andrés Manuel López Obrador porque era “un autoritario”.
Lo que más sorprende es que esta mujer fue parte del gobierno del perredista Ángel Heladio Aguirre Rivero, quien recientemente cayó preso por haber destruido evidencias del caso Ayotzinapa.
En Campeche, en abril pasado, la gobernadora Layda Sansores, en una asamblea, dijo que “las encuestas no sirven”, que ya estaba tomada la decisión de que el abanderado de ese estado sería Pablo Gutiérrez Lázarus, quien ya ha sido tres veces alcalde del municipio Carmen y es parte del grupo de la mandataria.
Gutiérrez Lázarus, la primera vez que fue alcalde, entre los años 2015 y 2018, era militante del PAN y era un ferviente detractor de Andrés Manuel López Obrador.
La senadora Julieta Ramírez fue designada en Baja California como coordinadora de Defensa de la Transformación –tal como se hacen llamar a los que van a ser candidatos a gobernador– y se destaca por que es muy cercana a la mandataria saliente, Marina del Pilar Ávila.
En Colima, se designó a Rosa María Bayardo Cabrera, actual alcaldesa de Manzanillo. Antes de ser edil, fue la secretaria de Desarrollo Económico de la gobernadora Indira Vizcaíno.
Carlos Torres Piña fue dirigente del PRD y miembro de la corriente de “Los Chuchos”. En el sexenio en curso, en Michoacán, fue secretario de Gobierno y titular de la Fiscalía General del Estado. Se le considera “la mano derecha” del jefe del Poder Ejecutivo, Alfredo Ramírez Bedolla.
Eugenio Segura Vázquez fue secretario de Finanzas de Quintana Roo en el gabinete de la gobernadora Mara Lezama, quien está ligada a la familia González Martínez, la dueña del Partido Verde Ecologista de México.
