Morena parece haber decidido qué hacer con Karina Pérez Popoca: cerrar su ciclo.
No se advierte una ruta para que repita como diputada federal, tampoco condiciones para llevarla al Congreso local ni disposición para entregarle nuevamente la candidatura a la Presidencia Municipal de San Andrés Cholula.
El mensaje más contundente ocurrió durante su segundo informe legislativo. No asistió la dirigencia estatal de Morena, tampoco acudieron figuras relevantes del gobierno de Alejandro Armenta ni sus principales compañeros de partido.
En contraste, estuvieron la presidenta municipal panista Guadalupe Cuautle y la dirigente estatal de Movimiento Ciudadano, Fedrha Suriano.
Karina atribuyó las ausencias a problemas de agenda y aseguró que no se siente sola. Sin embargo, resulta difícil pensar que todos los morenistas tuvieron otros compromisos el mismo día. En política, las ausencias coordinadas también son mensajes.
La presencia de Movimiento Ciudadano confirmó, por lo menos, que existe una interlocución y que la diputada mantiene abiertas otras posibilidades para su futuro.
Un día antes ocurrió otro episodio revelador. Morena realizó una asamblea obradorista en San Bernardino Tlaxcalancingo, comunidad natal y principal base política de Karina.
La diputada no asistió.
La reunión formaba parte de la estrategia territorial del partido para fortalecer su organización y respaldar el proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum. Si Karina pretendía demostrar integración y disciplina partidista, Tlaxcalancingo era el lugar indicado.
Su ausencia contrastó con el reclamo implícito provocado después por la falta de morenistas en su informe.
Las puertas comienzan a cerrarse
Karina confirmó públicamente que no buscará la reelección como diputada federal. Esa posibilidad está fuera del camino.
Su cercanía con el barbosismo le permitió mantenerse políticamente vigente después de perder la reelección municipal en 2021 y posteriormente obtener la candidatura por el Distrito Federal 10.
En 2024 ganó con alrededor de 47% de los votos, uno de los resultados más cerrados de la coalición oficialista en Puebla. Compitió con Morena, PT y Verde, además del impulso de la elección presidencial de Claudia Sheinbaum.
La victoria le permitió regresar al escenario político, pero no convirtió el distrito en una posición personal ni obliga a Morena a postularla nuevamente.
La diputación local tampoco parece una alternativa.
Karina ha mantenido un discurso crecientemente rijoso frente a decisiones y actores de su propio movimiento. Ese perfil difícilmente encaja en una bancada que necesitará coordinación con el Gobierno estatal durante la segunda mitad del sexenio.
Llevarla al Congreso de Puebla implicaría otorgarle una tribuna permanente y abrir un frente interno que el armentismo no necesita.
San Andrés tampoco es una opción
La Presidencia Municipal no debería utilizarse como compensación ante el cierre de las posiciones legislativas.
Karina ya gobernó San Andrés Cholula. En 2018 ganó con 21 mil 904 votos y terminó con más de dos décadas de administraciones panistas.
Pero en 2021, cuando solicitó la ratificación ciudadana, obtuvo aproximadamente 14 mil 718 votos. Perdió más de 7 mil sufragios respecto de su primera elección y quedó por debajo de Edmundo Tlatehui.
Los sanandreseños ya conocieron su gobierno y decidieron devolverle el Ayuntamiento al PAN.
Morena tendría pocos argumentos para repetir una candidatura que ya fue evaluada y rechazada en las urnas, particularmente en uno de los bastiones históricos de Acción Nacional.
En 2024, Guadalupe Cuautle ganó la Presidencia Municipal con aproximadamente 53.6% de los votos. El candidato principal de la 4T, Víctor Correau, obtuvo alrededor de 25 por ciento.
La diferencia superó los 28 puntos.
Frente a un escenario tan complicado, todo apunta a que Morena preferirá competir con nuevos perfiles vinculados con el proyecto de Alejandro Armenta, antes que regresar a una candidatura que ya perdió.
Entre los nombres presentes están Berenice Porquillo y Ray Cuautli. La decisión dependerá del género, las mediciones, los acuerdos de coalición y las condiciones políticas de 2027.
Ninguno tiene asegurado el espacio. Son perfiles que permanecen sobre la mesa mientras Morena analiza cómo reconstruir su competitividad en el municipio.
El destino naranja
Movimiento Ciudadano aparece como la salida más probable para Karina.
En 2024, Movimiento Ciudadano obtuvo apenas 4% en San Andrés Cholula con Eduardo Covián. Incorporar a una exalcaldesa y diputada federal le permitiría presentar una candidatura con mayor reconocimiento y estructura territorial.
La presencia de Fedrha Suriano en el informe no significa que exista ya una candidatura acordada, pero difícilmente puede reducirse a una cortesía política.
El PAN también mantiene interlocución con Karina. Acción Nacional no necesita hacerla candidata: gobierna San Andrés, conserva una estructura histórica y obtuvo más de la mitad de los votos en la última elección.
Le bastaría con observar la división.
Una candidatura de Karina por Movimiento Ciudadano fragmentaría el voto contrario al panismo y complicaría todavía más cualquier intento de Morena por recuperar el municipio.
El final de un ciclo
Karina Pérez Popoca ha recibido las principales oportunidades que Morena podía ofrecerle.
Fue candidata a presidenta municipal.
Fue alcaldesa.
Buscó la reelección y perdió.
Después obtuvo una candidatura federal y llegó a la Cámara de Diputados.
Ahora las señales apuntan a un cierre político.
Su ausencia en la asamblea de Tlaxcalancingo mostró el distanciamiento de Karina con la vida interna del partido. La ausencia de Morena en su informe representó la respuesta.
Al día siguiente, Movimiento Ciudadano ocupó el espacio vacío.
Karina todavía es diputada federal de Morena, pero su futuro parece encontrarse cada vez más lejos del partido.
No porque falten cargos disponibles, sino porque Morena ha comenzado a imaginar San Andrés Cholula sin ella.
