El rey Haakon VIII de Noruega realizó este martes ante el Storting, el Parlamento noruego, el juramento constitucional que formaliza el comienzo de su reinado, en una ceremonia celebrada en Oslo apenas cuatro días después de la muerte de su padre, el rey Harald V, a los 89 años.
El acto constituye uno de los principales pasos institucionales de la sucesión y reafirma el carácter de Noruega como una monarquía constitucional, en la que las atribuciones del monarca están delimitadas por la Constitución y las leyes.
Haakon VIII, de 53 años, llegó al trono automáticamente tras el fallecimiento de Harald V el pasado 28 de agosto. Sin embargo, la Constitución noruega establece que el nuevo rey debe prestar juramento ante el Parlamento.
Haakon VIII promete gobernar conforme a la Constitución
Desde el podio del Storting, Haakon VIII pronunció el juramento establecido en el artículo 9 de la Constitución noruega.
“Prometo y juro gobernar el Reino de Noruega de acuerdo con su Constitución y sus leyes, así me ayude Dios todopoderoso y omnisciente”.
El texto constitucional establece este compromiso desde 1814, cuando se promulgó la Constitución de Noruega. El Parlamento noruego explica que el juramento subraya precisamente que el país funciona bajo un sistema de monarquía constitucional, con el poder del rey limitado y regulado por las normas fundamentales del Estado.
Durante la ceremonia, Haakon estuvo acompañado por su hija, la princesa heredera Ingrid Alexandra, mientras su madre, la reina Sonja, y su hermano, el príncipe Sverre Magnus, también estuvieron presentes.
El mensaje de Haakon VIII al Parlamento
Después de prestar juramento, el nuevo monarca expresó su deseo de mantener la relación institucional que sus antecesores construyeron con el Parlamento.
Haakon VIII manifestó su esperanza de que la buena relación entre la Corona y el Storting, mantenida durante los reinados de su padre, Harald V; su abuelo, Olav V, y su bisabuelo, Haakon VII, pueda continuar y desarrollarse frente a los desafíos que Noruega deberá afrontar en el futuro.
La declaración adquiere especial relevancia porque el nuevo rey asume el trono después de una larga etapa encabezada por Harald V, quien permaneció 35 años como monarca y fue ampliamente reconocido por su cercanía y defensa de los valores democráticos.
No habrá una coronación tradicional
A diferencia de otras monarquías europeas, Noruega no celebra coronaciones. Este tipo de ceremonia fue abolido en 1908, por lo que la sucesión no depende de una coronación para que el nuevo monarca ejerza sus funciones.
El juramento ante el Storting constituye, por ello, uno de los actos constitucionales más importantes vinculados con el cambio de monarca.
Haakon VIII mantiene además el lema tradicional de la monarquía noruega, “Todo por Noruega”, utilizado por sus antecesores. La Casa Real señaló que el nuevo rey considera que él y la reina están al servicio del país y de su población.
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Noruega continúa de luto por Harald V
El inicio formal del reinado de Haakon VIII ocurre mientras Noruega mantiene los actos de despedida de Harald V.
El féretro del monarca fallecido permanece en la capilla del Palacio Real, donde la población puede acudir a presentar sus respetos. El funeral de Estado de Harald V está previsto para el 9 de septiembre, en Oslo.
La sucesión ocurre así en medio de un periodo de duelo nacional, pero también con el respaldo de una parte importante de la población a la institución monárquica. Un sondeo difundido por la televisión pública NRK situó en 72% el apoyo a la monarquía, ocho puntos porcentuales por encima de la medición realizada en mayo.
Con su juramento ante el Parlamento, Haakon VIII inicia formalmente una nueva etapa de la monarquía noruega, con el compromiso constitucional de ejercer sus funciones dentro de las leyes y en coordinación con las instituciones democráticas del país.


