El volcán de Fuego, uno de los tres volcanes activos de Guatemala, ha disminuido la intensidad de sus erupciones durante las últimas 24 horas; sin embargo, las autoridades mantienen las alertas preventivas en los departamentos de Sacatepéquez, Escuintla y Chimaltenango debido al riesgo que representa el material volcánico acumulado, el cual podría generar lahares y nuevos incidentes si se presentan lluvias.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), el coloso ha regresado gradualmente a parámetros cercanos a su actividad habitual, registrando entre cinco y diez explosiones por hora, con columnas de ceniza que alcanzan aproximadamente los 4 mil 500 metros de altura. Aunque la fase eruptiva perdió fuerza, el monitoreo continúa de forma permanente debido a la inestabilidad del sistema volcánico.
Conred mantiene las alertas por amenazas secundarias
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) informó que las alertas institucionales permanecen vigentes, con alerta anaranjada para Sacatepéquez y alerta amarilla para Escuintla y Chimaltenango, debido a que aún existen riesgos derivados del material expulsado durante los últimos días.
La reciente actividad del Volcán de Fuego nos recordó la importancia de la preparación, la coordinación y la respuesta oportuna. Agradecemos a las instituciones que integran el Sistema CONRED y a las comunidades que actuaron con responsabilidad para proteger la vida. pic.twitter.com/7frLCmb0Gg
— CONRED (@ConredGuatemala) August 6, 2026
Entre las principales amenazas se encuentran el descenso de lahares, la dispersión de ceniza, el arrastre de rocas y sedimentos por las barrancas y posibles afectaciones a comunidades cercanas si las lluvias movilizan los depósitos volcánicos acumulados.
Más de mil 600 personas fueron evacuadas
Durante el episodio eruptivo registrado a principios de esta semana, las autoridades realizaron la evacuación preventiva de más de imil 600 personas, mientras que más de 29 mil habitantes resultaron afectados por la caída de ceniza en distintas comunidades cercanas al volcán.
Las explosiones llegaron a impulsar columnas de ceniza de hasta 6 mil metros de altura, además de flujos de material volcánico que obligaron a activar protocolos de emergencia y habilitar albergues temporales.
Mientras la actividad del Volcán de Fuego obligaba a cientos de familias a dejar sus hogares, tus Bomberos Voluntarios recorrimos comunidades, apoyamos evacuaciones y brindamos asistencia a quienes más lo necesitaban.
Nuestra labor no termina cuando pasa la emergencia:… pic.twitter.com/zNqKOrddnu
— Bomberos Voluntarios (@BVoluntariosGT) August 6, 2026
Lluvias mantienen el riesgo elevado
Las autoridades guatemaltecas también vigilan el paso de la onda del este número 25, un sistema meteorológico que favorece lluvias y tormentas eléctricas en varias regiones del país.
Especialistas advierten que la combinación de precipitaciones con la ceniza y el material volcánico depositado en las laderas puede originar lahares, corrientes de agua, lodo, ceniza y rocas capaces de descender rápidamente por las barrancas y afectar caminos, puentes y poblaciones ubicadas en las faldas del volcán.
Uno de los volcanes más activos de Centroamérica
Ubicado a unos 50 kilómetros al suroeste de la Ciudad de Guatemala, el volcán de Fuego, con una altitud de 3,763 metros, es considerado uno de los volcanes más activos de Centroamérica y forma parte de los tres volcanes activos del país, junto con Santiaguito y Pacaya. Su actividad eruptiva es monitoreada de manera permanente debido a la cercanía de numerosas comunidades y rutas de comunicación.
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El recuerdo de la tragedia de 2018
La vigilancia constante responde también a los antecedentes del coloso. El 3 de junio de 2018, una violenta erupción del volcán de Fuego provocó uno de los mayores desastres naturales en la historia reciente de Guatemala, con 202 personas fallecidas, al menos 229 desaparecidas y miles de damnificados tras el descenso de flujos piroclásticos que sepultaron varias comunidades. Desde entonces, las autoridades han fortalecido los protocolos de evacuación y los sistemas de monitoreo para responder con mayor rapidez ante cualquier incremento en la actividad volcánica.
