El Volcán de Fuego, uno de los más activos de Centroamérica, entró en una fase eruptiva significativa que evolucionó rápidamente hasta alcanzar un paroxismo —la etapa de mayor intensidad de una erupción—, lo que llevó al Gobierno de Guatemala a declarar alerta naranja, emitir varios boletines especiales y ordenar evacuaciones preventivas en comunidades cercanas al coloso.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), la actividad comenzó a intensificarse desde la mañana del lunes con explosiones, emisión de ceniza y flujos de lava, pero durante la noche alcanzó su punto más crítico con el descenso de flujos piroclásticos —mezclas de gases, ceniza y fragmentos de roca a alta temperatura— por al menos cinco barrancas del volcán.
Ante el incremento del riesgo, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) declaró alerta institucional naranja y coordinó la evacuación preventiva de 659 personas de ocho comunidades, entre ellas El Porvenir y Las Lajitas, en el municipio de San Juan Alotenango, además de otras localidades de los departamentos de Sacatepéquez, Chimaltenango y Escuintla. Las familias fueron trasladadas a albergues temporales mientras continúa el monitoreo de la actividad volcánica.
Como parte de las medidas preventivas, las autoridades cerraron tramos de la Ruta Nacional 14, una de las principales vías que conecta el sur del país con la región central y que pasa cerca del complejo volcánico. También fueron suspendidas las clases en escuelas de las zonas más expuestas a la caída de ceniza.
Durante una conferencia de prensa, autoridades del Insivumeh, la Conred y el Ejército de Guatemala señalaron que el volcán continúa bajo vigilancia permanente y exhortaron a la población a no acercarse al cráter ni a las barrancas, debido al riesgo de nuevos flujos piroclásticos, caída de material volcánico y lahares en caso de lluvias.
El Volcán de Fuego, ubicado a unos 35 kilómetros de la capital guatemalteca, forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico y mantiene actividad eruptiva frecuente. Sin embargo, las fases paroxísticas representan el mayor peligro por la velocidad y temperatura de los flujos que descienden por sus laderas.
La emergencia revive el recuerdo de la erupción de junio de 2018, considerada una de las peores tragedias volcánicas en la historia reciente de Guatemala. Aquel evento dejó más de 200 personas fallecidas, cientos de desaparecidos y alrededor de 1.7 millones de afectados, tras el paso de flujos piroclásticos que sepultaron comunidades enteras, entre ellas San Miguel Los Lotes.
Las autoridades advirtieron que la actividad del volcán podría mantenerse durante las próximas horas, por lo que pidieron a la población seguir únicamente la información emitida por Insivumeh y Conred, atender las instrucciones de Protección Civil y mantenerse preparada ante posibles nuevas evacuaciones.
