El saldo del atentado suicida perpetrado durante una manifestación por la paz en el distrito de Swat, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, aumentó a 17 personas muertas y 34 heridas, informaron este lunes las autoridades paquistaníes, mientras continúan las investigaciones para identificar a los posibles colaboradores del atacante.
El ataque ocurrió el domingo en la localidad de Kabal, cuando cientos de personas participaban en una marcha en favor de la paz y contra la violencia extremista, que pasaba cerca de una estación de policía. De acuerdo con los reportes oficiales, el agresor detonó los explosivos en las inmediaciones del inmueble policial, provocando una fuerte explosión que alcanzó tanto a agentes de seguridad como a civiles que participaban en la movilización.
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Entre las víctimas mortales se encuentran siete policías y diez civiles, además del propio atacante, mientras que varios de los lesionados permanecen hospitalizados y algunos presentan heridas de gravedad. Equipos de rescate y fuerzas de seguridad acordonaron la zona tras la explosión para realizar las labores periciales y buscar posibles artefactos adicionales.
Gobierno condena el ataque
El primer ministro Shehbaz Sharif condenó el atentado, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y ordenó brindar atención médica especializada a los heridos. Asimismo, instruyó a las fuerzas de seguridad a continuar las operaciones contra los grupos armados responsables de la creciente ola de violencia en el noroeste del país. El presidente Asif Ali Zardari y el ministro del Interior, Mohsin Naqvi, también repudiaron el ataque y reiteraron el compromiso del Estado para combatir el terrorismo.
De acuerdo con autoridades regionales, la policía inició un operativo para localizar a posibles cómplices del atacante y determinar si el atentado formó parte de una acción coordinada.
Posible autoría y contexto
El grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), conocido como los talibanes paquistaníes, reivindicó la autoría del atentado, según reportes difundidos por diversas agencias internacionales. La organización ha intensificado sus ataques contra fuerzas de seguridad y objetivos civiles desde la ruptura del alto al fuego con el gobierno paquistaní en 2022.
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La provincia de Khyber Pakhtunkhwa, fronteriza con Afganistán, se ha convertido nuevamente en uno de los principales focos de violencia extremista. El valle de Swat, que años atrás fue escenario de una amplia ofensiva militar contra los talibanes, ha registrado un resurgimiento de actividades insurgentes, lo que ha motivado frecuentes movilizaciones ciudadanas para exigir mayor seguridad y acciones más contundentes del gobierno.
El atentado ocurre apenas días después de otro ataque contra un puesto policial en la misma provincia, reflejando el deterioro del panorama de seguridad en el noroeste de Pakistán y el incremento de las acciones de grupos armados en la región.
