La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que este jueves recibirá en Palacio Nacional al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, en un encuentro que se realizará en el marco de la tercera ronda de negociaciones sobre la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La reunión ocurre en un contexto de expectativa luego de que el funcionario estadounidense anticipó que Washington analiza la aplicación de un nuevo esquema de aranceles para alrededor de 60 países, relacionado con investigaciones sobre trabajo forzado.
Durante su conferencia matutina, la mandataria señaló que aún no existe una definición sobre la posible inclusión de México en ese esquema y pidió esperar la decisión que adopte el gobierno estadounidense.
Sheinbaum explicó que este mecanismo corresponde a la denominada Sección 301, un esquema de sanciones comerciales distinto a los llamados aranceles recíprocos implementados anteriormente por el presidente Donald Trump.
México presentó argumentos para evitar nuevos aranceles
La presidenta informó que la Secretaría de Economía participó la semana pasada en una audiencia con autoridades estadounidenses, donde expuso los argumentos por los cuales no deberían imponerse mayores aranceles a los productos mexicanos.
Recordó que, durante la aplicación de los aranceles recíprocos, México quedó fuera de esas medidas debido a la existencia del T-MEC, ya que los gravámenes se aplicaban a productos que no cumplían con las disposiciones del tratado comercial.
La reunión entre Sheinbaum y Greer también se desarrolla mientras equipos técnicos de ambos países mantienen conversaciones relacionadas con la revisión del acuerdo comercial de América del Norte.
La revisión del T-MEC continúa con mesas técnicas
Las negociaciones entre México y Estados Unidos forman parte de la tercera ronda de revisión del T-MEC, encabezada por la Secretaría de Economía y la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR).
Entre los temas que se encuentran sobre la mesa destacan los aranceles al acero y aluminio, la industria automotriz, las reglas de origen, la seguridad económica, los asuntos laborales, la agricultura y los servicios de pagos electrónicos.
Asimismo, el Gobierno de México busca mantener la ventaja arancelaria que permite que una parte importante de las exportaciones nacionales ingrese al mercado estadounidense bajo las condiciones establecidas por el tratado.
