La caída de Ernesto Ruffo Appel promete tener un efecto demoledor para el PAN que podría ser muy superior al daño que sufrió el partido de la derecha con la aprehensión de Genaro García Luna, quien está preso y sentenciado en Estados Unidos por narcotráfico. Un primer efecto que provocará la detención del exgobernador de Baja California es que se desarticulará, en mucho, la estrategia electoral panista que se tenía prevista para intentar ganarle a Morena en la contienda de 2027.
Desde el punto de vista de la magnitud de los delitos, sí es más grave lo de Genaro García Luna, el exsecretario de Seguridad Pública del gobierno de Felipe Calderón, pues este personaje fue un factor de protección a la estructura criminal más grande del planeta: el Cartel de Sinaloa.
En cambio, a Ruffo Appel lo acusa la Fiscalía General de la República de ser el líder de la mayor estructura de combustible ilegal que hay en México, en un asunto que no hay muertes ni grupos de sicarios, como sí ocurrió en la actividad criminal de García Luna.
Sin embargo hay un factor clave, el cual es el siguiente:
Ernesto Ruffo Appel no es cualquier persona en el PAN, se trata de una figura que venía ejerciendo un liderazgo político y una autoridad moral en el partido de la derecha. Condición que se debe a que fue el primer gobernador panista y de oposición en la historia de México. Además, se había vuelto un crítico de la corrupción interna del albiazul.
A tal grado que cuando varios miembros del grupo político de Felipe Calderón dejaron las filas del PAN, como el caso de Roberto Gil Zuarth, no dudó en aplaudir y calificar esas deserciones como la eliminación de “lo podrido”, de “la pus” del Partido Acción Nacional.
Y, en cambio, Genaro García Luna nunca fue militante del PAN. Fue un funcionario principal de un gobierno panista, pero nunca se afilió a dicha fuerza política.
De hecho el partido albiazul siempre se ha querido deslindar –de manera fallida– del exsecretario de Seguridad Pública argumentando que nunca se adhirió a la agrupación de derecha.
En la página oficial del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, hasta este viernes, se lee lo siguiente de Ernesto Ruffo: “…su figura sigue siendo un referente en la historia del partido por su liderazgo, honestidad y compromiso con la ciudadanía”.
Precisamente el tema de la honestidad es donde el caso del exmandatario de Baja California le va a provocar un daño profundo al PAN.
La estrategia electoral que ha venido diseñando el PAN para intentar ganarle a la 4T el próximo año es desplegar una campaña nacional, agresiva y difamatoria, consistente en acusar a Morena de instaurar “narcogobiernos” en todos los rincones del país.
Ahora el albiazul pierde soporte, eficacia y calidad moral de acusar a su principal rival político de ser corrupto y criminal, puesto que una de sus figuras emblemáticas acaba de entrar a la cárcel por ser el principal “huachicolero ferroviario” del país y haber provocado un daño a la hacienda pública por 4 mil millones de pesos.
Por cierto, la fama de Ernesto Ruffo de estar involucrado en el crimen organizado no es algo nuevo.
Durante su gobierno en Baja California, entre los años 1989 y 1995, en esa entidad floreció el cartel de los hermanos Arellano Félix que, en esa época, era la segunda organización transnacional más importante de trasiego de drogas hacia Estados Unidos y Europa.
No es solamente una apreciación periodística. Durante su comparecencia ante una corte en Nueva York, el líder y fundador del Cartel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, declaró que los hermanos Arellano Félix gozaron de la protección del Poder Ejecutivo de Baja California.
Debido a que el también llamado Cartel de Tijuana dejó de tener influencia y poder, no se le dio mayor importancia a ese testimonio.
Ahora con la caída de Ruffo se reafirma que una de las razones por la cual el PAN perdió su capacidad de ganar elecciones es porque sus gobiernos se han destacado por proteger la corrupción, los intereses de empresas privadas y al crimen organizado.
Es importante recordar que a partir del gobierno panista de Rafael Moreno Valle Rosas “el huachicol” se instaló en Puebla y se ha vuelto un cáncer que no se puede extirpar.
No cabe duda que en el PAN muchas fortunas crecieron a la sombra del robo de combustible.
