Hablar de Los Ángeles siempre es un reto, porque casi todo el mundo cree conocerla. Sin embargo, esta ciudad –y su enorme región– siempre guarda capas nuevas, miradas distintas y experiencias que van mucho más allá de Hollywood y el cine.
De cara al Mundial de Fútbol 2026, Los Ángeles vuelve a colocarse en el centro del escenario internacional. Los partidos se jugarán en el estadio de Inglewood, hoy conocido como SoFi Stadium, uno de los recintos más modernos y espectaculares del mundo. Inglewood no es propiamente “Los Ángeles” para muchos visitantes, pero forma parte de esa gran mancha urbana que define al sur de California y que explica por qué esta región funciona como una ciudad expandida, diversa y compleja.
Pero Los Ángeles no se entiende sin su entorno. Muy cerca del corazón urbano se encuentra Santa Mónica, con su icónico muelle frente al Pacífico, su playa abierta, su ambiente relajado y su vocación turística. Es una de esas postales que recuerdan que aquí el mar es parte esencial del paisaje y del estilo de vida.
Uno de los lugares que más me ha sorprendido en visitas de años anteriores es el Museo Getty. No solo por su extraordinaria colección, sino por la forma en que está concebido: un complejo arquitectónico imponente, ubicado en lo alto, con vistas espectaculares de la ciudad. El Getty no es únicamente un museo, es una experiencia completa donde arquitectura, paisaje y arte dialogan de manera excepcional.
Los Ángeles también es profundamente mexicano. En octubre de 2024 tuve la oportunidad de estar en pleno centro durante una celebración que lo deja muy claro: la Feria de los Moles, que se realiza cada año. Ahí, los sabores, los aromas y las tradiciones mexicanas toman el espacio público y muestran la fuerza cultural de una comunidad que no solo vive en Los Ángeles, sino que la define. Es un recordatorio de que esta ciudad no se entiende sin México.
Y, por supuesto, está Hollywood. El famoso letrero, hoy símbolo universal del cine, nació originalmente como un anuncio inmobiliario para vender terrenos: “Hollywoodland”. Con el tiempo, el letrero perdió su función original, pero ganó un significado cultural que lo convirtió en uno de los íconos más reconocidos del mundo.
Otra cara de la región es Beverly Hills y su famosa Rodeo Drive, sinónimo de lujo, compras y escaparates internacionales. Más allá de las tiendas, el barrio representa una parte del imaginario colectivo que ha acompañado a Los Ángeles durante décadas.
Así, Los Ángeles no es una sola ciudad, sino muchas a la vez: estadios de clase mundial, playas, museos extraordinarios, herencia mexicana viva, símbolos del cine y zonas que han marcado la historia cultural contemporánea. En 2026, el Mundial volverá a pasar por aquí, pero la ciudad –como siempre– seguirá ofreciendo mucho más que fútbol.
Viajemos juntos.

