La temporada de estiaje es el periodo del año en que los cuerpos de agua —ríos, presas, lagunas, pozos y mantos acuíferos— alcanzan sus niveles mínimos de caudal o almacenamiento. Este fenómeno se debe principalmente a la reducción significativa de las precipitaciones y al aumento de las temperaturas, que elevan la evaporación y el consumo humano. No se trata únicamente de “temporada de calor”, sino de una etapa de alta presión sobre los recursos hídricos que pone a prueba la capacidad de abastecimiento del país.
En México, el estiaje ocurre típicamente entre marzo y junio, aunque puede iniciarse antes o prolongarse según las condiciones climáticas regionales. Durante estos meses, la ausencia de lluvias y las ondas de calor generan días despejados, baja humedad y altas temperaturas, lo que reduce drásticamente la recarga natural de los sistemas hídricos.
Cómo se produce la baja en los recursos hídricos
La disminución de lluvias impide la recarga de presas, ríos y acuíferos, mientras que el calor acelera la evaporación superficial y el consumo de agua por parte de la vegetación y los usuarios. Como resultado:
- Presas y ríos bajan sus niveles, limitando el almacenamiento
- Pozos y mantos acuíferos experimentan mayor extracción sin reposición adecuada
- Se reduce el caudal disponible para consumo humano, riego agrícola y generación de energía hidroeléctrica.
Este escenario afecta directamente la producción de alimentos, eleva los costos de bombeo y puede generar racionamientos o suspensiones en el suministro. La agricultura de temporal y la ganadería son especialmente vulnerables, con pérdidas en cultivos como maíz, frijol y forrajes, y estrés en el ganado.
Impacto en Puebla y otras regiones del país
En Puebla, el estiaje 2026 ha generado reportes de escasez en varias colonias, con un aumento del consumo superior al 15% por las altas temperaturas. Muchas familias han incrementado el uso de garrafones y reportan interrupciones en el servicio. La mayoría de las presas principales del estado se encuentran por debajo de la mitad de su capacidad: Valsequillo alrededor del 49%, La Soledad en 47%, Necaxa en 22% y Tenango en un crítico 2%. Los acuíferos de Libres-Oriental y Valle de Tecamachalco muestran sobreexplotación, donde la extracción supera la recarga.
A nivel nacional, regiones del norte y noroeste (como Sinaloa, con presas al 16% de capacidad) y algunas zonas del centro enfrentan mayor riesgo. Aunque México reporta una recuperación general de condiciones hídricas en 2026 tras sequías previas y descarta una sequía generalizada, persisten focos críticos en presas y acuíferos.
Factores que agravan el problema incluyen:
- Sobreexplotación de acuíferos
- Crecimiento urbano descontrolado
- Fugas en redes de distribución (que pueden superar el 30-40% en algunas ciudades)
- Sequías prolongadas por cambio climático
- Contaminación que reduce el agua usable
En Puebla, la cuenca del Alto Atoyac y la sobreexplotación amenazan el suministro a mediano plazo.
Medidas de las autoridades y situación actual
Organismos como la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y operadores locales (como Agua de Puebla) implementan durante el estiaje:
- Refuerzo de suministro con pipas en zonas críticas
- Campañas de ahorro y detección de fugas
- Monitoreo constante de presas y acuíferos
- Promoción del uso eficiente en agricultura (técnicas de riego) y priorización del consumo humano
En Puebla, Agua de Puebla ha distribuido cientos de miles de litros adicionales y llama a reforzar el cuidado del recurso. A nivel nacional, se prioriza el almacenamiento y se emite el Monitor de Sequía en México para guiar acciones.
Recomendaciones de especialistas
Expertos y autoridades coinciden en medidas prácticas para mitigar el impacto:
- Reparar fugas en el hogar inmediatamente
- Reducir tiempo de ducha a 5 minutos y reutilizar agua (lavadora, lavado de trastes)
- Usar cubeta en lugar de manguera para lavar autos o pisos
- Instalar aljibes y tinacos para almacenamiento
- Evitar riego de jardines en horas de calor
- Promover la cosecha de lluvia donde sea viable
- En el sector agrícola, adoptar riego por goteo y cultivos más resistentes
El estiaje es un recordatorio anual de la vulnerabilidad hídrica de México. Más allá de las lluvias que vendrán, el cuidado responsable y la infraestructura eficiente son clave para enfrentar este periodo crítico y garantizar el abastecimiento sostenible. Cuidar cada gota hoy evita crisis mayores mañana.
