El pasado 28 de abril de 2026 quedará registrado en la meteorología local como el día en que el clima de la ciudad de Puebla entró en una nueva fase de extremos. La estación meteorológica de la capital poblana reportó una temperatura máxima de 35.2 °C, rompiendo el récord histórico previo de 34.3 °C que databa del año 1947.
Tuvieron que pasar casi ocho décadas para que esta marca fuera superada, lo cual subraya la magnitud de la actual anomalía térmica que atraviesa la entidad.
El contraste estatal: La Mixteca bajo fuego
Mientras la capital experimentaba este hito, otras regiones del estado de Puebla reportaron condiciones aún más severas:
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Región de la Mixteca: En municipios como Acatlán de Osorio e Izúcar de Matamoros, los termómetros alcanzaron valores cercanos a los 40 °C, cifras que, aunque elevadas por naturaleza geográfica, se encuentran muy por encima de los promedios habituales para esta época del año.
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Sierra Norte y Nororiental: Incluso zonas tradicionalmente templadas o frías han registrado valores atípicos, confirmando que la onda de calor tiene una cobertura estatal.
¿Cuál es la causa de esta onda de calor?
De acuerdo con los reportes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), este fenómeno es provocado por una circulación anticiclónica en niveles medios de la atmósfera.
Este sistema actúa como una “tapa” o domo de calor:
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Compresión del aire: El sistema presiona el aire hacia la superficie, calentándolo en el proceso.
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Inhibición de nubes: Al impedir que el aire húmedo suba, se eliminan las nubes, permitiendo que la radiación solar impacte de manera directa y continua sobre el suelo.
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Condiciones locales: En el caso de Puebla capital, el fenómeno se intensifica por el efecto de “isla de calor urbana”, donde el asfalto y la falta de áreas verdes retienen el calor por más tiempo.
Proyecciones: ¿récords cada 80 años o cada temporada?
Los meteorólogos son enfáticos: no se trata de un episodio aislado. Los datos de los últimos cinco años muestran una tendencia de anomalías térmicas positivas constantes. La probabilidad de volver a romper el récord de 35.2 °C es alta y, a diferencia del siglo pasado, no se espera que pasen otros 80 años para que ocurra.
Las proyecciones para lo que resta de mayo y junio de 2026 sugieren que, de mantenerse el bloqueo atmosférico y la ausencia de lluvias significativas, los valores podrían volver a acercarse a los niveles máximos. La comunidad científica señala que el cambio de frecuencia en estos récords es una señal directa del calentamiento global antropogénico manifestado a escala local.
