El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que acelera la revisión y el acceso a tratamientos basados en psicodélicos, como el LSD, psilocibina, MDMA (éxtasis) e ibogaína, para abordar trastornos graves de salud mental como la depresión severa, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático (TEPT), especialmente entre veteranos militares.
Durante el acto realizado en el Despacho Oval, Trump estuvo acompañado por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y el podcaster Joe Rogan, quien ha promovido públicamente estas sustancias.
“Hoy anuncio reformas históricas para acelerar drásticamente el acceso a nuevas investigaciones médicas y tratamientos basados en drogas psicodélicas”, declaró el mandatario. “En muchos casos, estos tratamientos experimentales han mostrado un potencial que cambia la vida de quienes sufren enfermedades mentales graves, incluida nuestra apreciada comunidad de veteranos”.
La orden ejecutiva instruye a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) a otorgar “vales de prioridad nacional” a psicodélicos que ya hayan recibido la designación de Terapia Innovadora (Breakthrough Therapy) para trastornos mentales graves. Además, ordena a la FDA y a la Agencia Antidrogas (DEA) establecer vías para que pacientes elegibles accedan a estos compuestos en investigación, aprovechando la ley “Right to Try” impulsada por el propio Trump en su primer mandato.
El gobierno destinará al menos 50 millones de dólares a través del programa ARPA-H para cofinanciar iniciativas estatales que investiguen estos tratamientos. Varios estados, como Texas, Oregon y Colorado, ya han avanzado en leyes locales para explorar el uso terapéutico de sustancias como la ibogaína —derivada de una raíz africana— y la psilocibina (hongos alucinógenos).
Evidencia científica creciente
Aunque estas sustancias siguen clasificadas como Schedule I (alto potencial de abuso y sin uso médico aceptado actualmente), estudios recientes respaldan su potencial terapéutico cuando se administran en entornos clínicos controlados. Un estudio publicado en 2025 en el Journal of the American Medical Association (JAMA) encontró que una sola dosis de LSD puede aliviar síntomas de ansiedad y depresión durante meses.
Investigaciones previas también han explorado el MDMA para el TEPT y la psilocibina para la depresión resistente a tratamientos convencionales. Trump destacó los ensayos realizados con personal militar y veteranos, donde estos compuestos han mostrado resultados prometedores contra el TEPT y lesiones cerebrales traumáticas.
Reacciones y advertencias
La medida ha sido celebrada por defensores de la reforma en salud mental, quienes argumentan que la burocracia federal ha frenado durante décadas la investigación sobre estos compuestos. Sin embargo, expertos advierten sobre riesgos: la ibogaína, por ejemplo, puede provocar problemas cardíacos graves en algunos pacientes.
Hasta el momento, ningún psicodélico ha sido aprobado por la FDA para uso terapéutico general en Estados Unidos, aunque varios se encuentran en fases avanzadas de ensayos clínicos. La orden de Trump busca eliminar “barreras burocráticas innecesarias”, mejorar el intercambio de datos entre agencias y facilitar una posible reclasificación si los tratamientos demuestran seguridad y eficacia.
Esta iniciativa forma parte de un enfoque más amplio de la administración para enfrentar la crisis de salud mental en el país, que afecta a millones de estadounidenses, incluidos más de 21 millones que han experimentado al menos un episodio depresivo mayor.
La Casa Blanca enfatizó que el objetivo es “revertir la crisis de enfermedades mentales graves en América” y ofrecer esperanza a pacientes que no responden a los tratamientos tradicionales.
