Ante más de 120 mil fieles congregados en la explanada adyacente al estadio Japoma, el papa León XIV lanzó un fuerte llamado contra el acaparamiento y el desperdicio de alimentos durante una misa multitudinaria celebrada este viernes en Duala, la capital económica de Camerún.
“Hay pan para todos si se da a todos. Hay pan para todos si se lo toma, no con una mano que acapara sino con una mano que da”, afirmó el Pontífice, inspirado en el evangelio de la multiplicación de los panes y los peces. “La multiplicación ocurre en el compartir; ¡he aquí el milagro!”, exclamó.
El Papa criticó duramente a quienes acumulan y derrochan comida “ante quienes no tienen nada que comer”, subrayando que el hambre no es un problema de escasez de recursos, sino de egoísmo y falta de solidaridad.
“No se raciona por emergencia, no se roba, no se disputa ni es desperdiciado por quienes se atiborran”, añadió.
Mensaje de justicia social en un continente marcado por el hambre
El discurso de León XIV adquiere especial relevancia en África, donde millones enfrentan inseguridad alimentaria. Según el Programa Mundial de Alimentos, en Camerún y gran parte del continente subsahariano persisten altos índices de pobreza y desnutrición, agravados por conflictos, cambio climático y desigualdades económicas.
Esta es la segunda misa masiva del Pontífice durante su gira apostólica por África, que incluye paradas en Argelia, Angola y Guinea Ecuatorial. En Duala, León XIV insistió en que los católicos deben llevar “el pan de vida” tanto material como espiritual a su prójimo, llamando a una conversión del corazón que se traduzca en acciones concretas de justicia y reparto equitativo.
El Papa ha aprovechado la visita para urgir al diálogo, la paz y el buen gobierno, recordando en días previos que “gobernar es escuchar”.
Al finalizar la celebración, la multitud respondió con entusiasmo y cánticos, mientras el Pontífice recorrió el lugar en el papamóvil saludando a los asistentes.
Con este fuerte acento social, León XIV refuerza su pontificado como una voz que une fe y compromiso con los más vulnerables, recordando que el verdadero milagro no está solo en la multiplicación divina, sino en la voluntad humana de compartir.
