Tras décadas de especulaciones, teorías y mitos alrededor del artista urbano más enigmático del mundo, una exhaustiva investigación periodística de la agencia Reuters publicada el 13 de marzo de 2026 asegura haber descubierto “más allá de toda duda” la verdadera identidad de Banksy.
Según el reportaje especial “In Search of Banksy”, firmado por los periodistas Simon Gardner, James Pearson y Blake Morrison, el grafitero anónimo sería Robin Gunningham, un hombre nacido en Bristol, Inglaterra, en 1973 (actualmente de 51-53 años), quien cambió legalmente su nombre a David Jones —uno de los más comunes en Reino Unido— para desaparecer del registro público y mantener su anonimato.
La pesquisa, que duró más de un año, incluyó entrevistas a más de una docena de fuentes cercanas al mundo de Banksy, análisis de declaraciones del propio artista, rastreo de viajes y, sobre todo, el hallazgo de documentos judiciales y policiales inéditos en Estados Unidos. El elemento clave: un arresto en Nueva York en septiembre del 2000, durante la Fashion Week, por alterar un anuncio publicitario (un delito menor de conducta desordenada). En los registros desclasificados aparece una confesión manuscrita firmada por el implicado, cuyo nombre coincide con Robin Gunningham, junto con evidencias de huellas, fotos y detalles que Reuters vincula directamente a la trayectoria del artista.
El reportaje descarta otras teorías populares, como la que apuntaba a Robert Del Naja (3D de Massive Attack), pese a coincidencias en fechas y estilos. En cambio, reconstruye cómo Gunningham, un grafitero de Bristol desde los años 90, habría evolucionado hacia el fenómeno global Banksy, usando el anonimato como parte esencial de su marca —que ha generado millones en subastas y autenticaciones a través de Pest Control Office Ltd., empresa que maneja sus derechos bajo el alias David Jones.
Reuters presentó sus hallazgos al implicado y a su entorno: no hubo respuesta directa del artista; su compañía Pest Control indicó que “Banksy ha decidido no decir nada”. Su abogado de larga data, Mark Stephens, respondió que el artista “no acepta que muchos de los detalles de la indagación sean correctos”, sin desmentir explícitamente el nombre.
El caso reaviva el debate sobre si la revelación de la identidad perjudica o enriquece el legado de Banksy, cuya obra satírica, política y anti-sistema —desde ratas con paraguas hasta globos con niña— depende en gran medida del misterio.
Expertos consultados por la agencia señalan que el anonimato no solo protege al creador de consecuencias legales por vandalismo, sino que amplifica el impacto cultural de sus intervenciones sorpresa en calles, muros y hasta en subastas (como el famoso “Girl with Balloon” que se autodestruyó parcialmente en 2018).
Hasta ahora, ni el artista ni su equipo han emitido un comunicado oficial confirmando o negando la información. Medios internacionales como Vanity Fair, The Hollywood Reporter, TMZ y The Telegraph replicaron los hallazgos de Reuters, mientras en redes sociales el tema genera división: algunos lamentan el fin del enigma, otros celebran que “el hombre detrás del mito” sea un artista de origen humilde de Bristol.
La investigación de Reuters, accesible en su sitio web, representa hasta el momento la pieza más sólida y documentada en la larga búsqueda por desenmascarar a Banksy, aunque el anonimato —o su ilusión— siga siendo uno de los pilares de su arte revolucionario.

