El Ayuntamiento de Puebla comenzó la aplicación de “pintura de sacrificio” en la Catedral y otros inmuebles emblemáticos del Centro Histórico, en vísperas de las movilizaciones del próximo 8 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer.
La medida también se implementa en edificios como el Palacio Municipal y la Fuente de San Miguel, con el objetivo de proteger la cantera y las superficies históricas ante posibles pintas durante la marcha del 8M.
De acuerdo con autoridades municipales, esta técnica consiste en la aplicación de una capa temporal que funciona como barrera protectora. La llamada “pintura de sacrificio” permite retirar grafitis y consignas de manera más sencilla, sin dañar los materiales originales de los monumentos, lo que facilita las labores de limpieza posteriores a la manifestación.
El gobierno municipal explicó que la estrategia busca salvaguardar el patrimonio histórico y cultural de la ciudad sin recurrir a la instalación de vallas metálicas, las cuales en años anteriores generaron inconformidad por bloquear la visibilidad y el libre tránsito en el primer cuadro de la capital poblana.
Esta acción, que ya se ha aplicado en años previos, forma parte de un esquema que pretende conciliar la libertad de expresión y el derecho a la manifestación con la conservación de los inmuebles históricos que forman parte del paisaje urbano de Puebla.


