Hay una fiesta. Hay una fiesta frente a Reforma 87. Hay una fiesta con La Banda “Las Águilas de Texcoco” que toca “Caminos de Michoacán” en honor a alguien que está pero no está: Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Después, “El Sinaloense” para las víctimas del huracán Manuel en aquel estado, que aun cuando fue la segunda entidad que más golpeó el meteoro, quedó postergado en la ayuda del gobierno federal.
Hay una fiesta en la que no se celebra nada. –No. No es por celebrar. Somos inconformes, pero, ¿por qué no seguir bailando? –pregunta una mujer de cabello rojo que se ha permitido corregir las faltas de ortografía en esas cartulinas que a letra verde o negra exclaman: “PRInocho. Peña no cumple”, “Peña: reforma a La Gaviota” “Peña, no entiendes a los maestros porque nunca les entendiste”. Ya pasaron las rechiflas, los abucheos y los gritos de protesta para las modificaciones en materia educativa, energética y hacendaria del Presidente Enrique Peña Nieto.
Ya, otra mujer, con faldón y envuelta en rebozo, quien dice que se llama “Pemex”, clamó que Peña Nieto se vaya del país. Ya dijo, Andrés Manuel López Obrador, líder del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ante unas 50 mil almas reunidas frente a la Glorieta de Colón, que ningún poder tiene derecho a reformar la Constitución en aras de contratos para la explotación del petróleo.
Ya anunció que para revertir la Reforma Energética, le propone a Peña Nieto una consulta ciudadana. Ya dio a conocer que en materia hacendaria, una comisión integrada por Bertha Luján, José Agustín Ortiz Pinchetti y Octavio Romero Oropeza llevará un plan al Congreso de la Unión para que retire los aumentos a los impuestos.
Ayer, el ex candidato presidencial de la izquierdas dijo que durante las campañas del año pasado no hubo candidato que propusiera reformar los artículos en cuestión y por ello, ningún poder tiene ahora, autoridad para modificarlos sin consultar al pueblo de México. La fiesta es posterior a los gritos y abucheos, pero los carteles siguen alzados en brazos. Una dice: “Después, sigues tú, trabajador del IMSS, ISSSTE, Salud, Pemex.
Te mandarán a la chingada, pero nosotros sí te apoyaremos”. El baile sigue. Como si el sol no estuviera de frente y pegara con dureza. -El que seamos inconformes eternos no significa que no sepamos bailar –dice esa mujer de cabello rojo quien no quiere brindar su nombre. En un susurro, admite exponer la razón de su anonimato: “Tengo familiares que están con el PRI”. Camiones de agencias de Turismo de San Luis Potosí, Oaxaca y Sinaloa continúan a un costado de la Alameda Central, como en espera de que todo termine para emprender un regreso.
