Las oportunidades del mexicano Juan Manuel Márquez para vencer al filipino Manny Pacquiao se acaban hoy por la noche en el MGM Garden Arena, de Las Vegas, en la disputa por el Cinturón de la Década.
Bob Arum, promotor una vez más del encuentro, anunció la cuarta pelea entre ambos boxeadores y aclaró que “bajo ninguna consideración” existirá la posibilidad de celebrar un quinto combate.
En las papeletas, los jueces decidieron un empate y dos victorias para el centroamericano en las pasadas ediciones, pero Juan Manuel Márquez comentó que “no hay duda de que en mi mente gané las tres peleas”.
En los registros de Manny Pacquiao se encuentra la reciente derrota frente el estadunidense Tim Bradley. El filipino perdió la corona de peso welter de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) con una decisión dividida tras llevarse dos tarjetas y perder la tercera.
Sin embargo, Pacman señaló que quien debe demostrar algo en la pelea de hoy por la noche será su rival: “Creo que ésta es la última pelea con él”, dijo.
La primera vez que se enfrentaron ambos pugilistas fue en 2004. La segunda fue en 2008 y la tercera en 2011, todos los combates se celebraron en Las Vegas.
Como suele suceder en el boxeo, la pelea necesita algo de polémica. En esta ocasión, se trata del físico de Márquez, quien llega con una musculatura impresionante y, para algunos, sospechosa para un atleta de 39 años. Además, su preparador físico, Guillermo Heredia, ha sido vinculado con esteroides en el pasado.
El entrenador de Pacquiao, Freddie Roach, dijo que Márquez no luce como un boxeador que haya crecido de forma natural, lo que provocó que fuese desmentido por Márquez y que Heredia amenazara con demandarlo.
“Puedes decir cualquier cosa sin tener pruebas. Vamos juntos, y me someteré a cualquier prueba que quieras”, dijo Juanma.
Pacquiao, quien también enfrentó acusaciones de dopaje de parte de Mayweather, señaló que no le preocupa el tema: “Hay que reconocerle el trabajo”, dijo Pacquiao. “No se trata del tamaño, se trata de cómo te comportas en el ring”.
