El secretario general de gobierno, Fernando Manzanilla Prieto, no sólo dijo desconocer la desaparición de la Asociación Cultural, Recreativa y Educativa para Sordos, sino también su existencia.
En tanto, Ana Isabel Puente Romero, representante de la desaparecida asociación, señala que aún no tira la toalla y buscarán apoyo de cualquier persona para seguir adelante, ya que hay cientos de niños perjudicados.
Manzanilla Prieto fue cuestionado por la desaparición de la única escuela para sordomudos del estado de Puebla, su respuesta fue simple, llana y tajante: “No conozco el tema, no puedo dar una opinión”.
Este lunes Intolerancia Diario reveló que a pesar de todos los esfuerzos, desapareció la escuela para sordos, por la falta de apoyo gubernamental y ciudadana, única en su tipo en el estado con especialidad en esta discapacidad.
Cabe destacar que la Asociación Cultural, Recreativa y Educativa para Sordos, lo único que pedía al gobierno estatal era un espacio, luego de que le suspendieron el pago de la renta de algún inmueble.
Todo a pesar de que el estado de Puebla carece de centros educativos especializados para la atención de más de 14 mil niños sordos, quienes al concluir la educación primaria, la gran mayoría se ve forzado a salir de las aulas.
De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), sólo el 35 por ciento de estos niños en edad de preescolar y primaria son atendidos educativamente en los Centros de Atención Múltiple (CAM), de los cuales contados son los que continúan sus estudios de secundaria y bachillerato.
Según datos del Sindicato Estatal de Trabajadores de la Educación en Puebla (SETEP) a nivel básico, primaria tienen la atención, pero en secundaria y media superior no existe una sola institución donde puedan continuar sus estudios de secundaria o bachiller.
Ahí se pierden, de alguna manera tenemos más de 14 mil alumnos sordos, de los cuales hay un promedio de 35 por ciento sin instrucción pública, con el 2.3 en deserción en primaria y la secundaria inconclusa, según la misma información.
Claudia López Castillo, miembro activo del SETEP, comentó que el estado de Puebla es el séptimo estado con mayor número de personas con discapacidad y ocupa entre los primeros cinco en el nivel altísimo de discriminación.
En Puebla existen apenas hay mil 900 docentes capacitados en atención para personas discapacitadas, pero de ellos, sólo 112 son especialistas en audición y 18 intérpretes de señas mexicanas. “Para cinco mil escuelas de educación básica no se dan abasto”, comentó
Reveló que por otro lado, la integración educativa que marca la ley, les pide que sea la atención de forma individualizada, con una capacidad lingüística de más de mil palabras.
En pie de lucha
Mientras tanto, Ana Isabel Puente Romero, representante de la desaparecida asociación, comentó que fue muy difícil “bajar las cortinas” y mandar a los niños a sus casas.
“Lo que le dije a los muchachos era que por el momento no íbamos a poder seguir trabajando, vamos a dejar las cosas a que pase un tiempo y buscar alternativas de solución, buscando proyectos y personas que quieran apoyar con un espacio para poder seguir trabajando.”
—¿Cómo fue el adiós?
—Fue triste para todos, porque un proyecto y un sueño que ellos (niños sordomudos) tenían, de repente se quedó ahí, en nada y todavía me siguen enviando mensajes, preguntándome cuándo la Casa del Sordo, sus mamás igual, cuándo nos vamos a integrar nuevamente, porque es necesario para ellos.
—¿Es la única escuela que había en Puebla?
—Es la única desafortunadamente, éramos los únicos, pero esperemos que ya pronto podamos resolver la situación del espacio.
—¿Cuántos niños quedaron?
—Ni uno, estamos en espera a mejores tiempos.
—¿En sus mejores tiempos cuántos niños tuvo en el aula?
—En nuestra mejor etapa beneficiamos a cerca de 300 personas, un poco más, nuestro listado de adultos eran 170, más los pequeños que fueron llegando, cerca de 300 personas. A todos les tuvimos que decir adiós.
”Lo único que pedíamos era un localito para poder dar nuestras clases, pero nadie nos apoyo, hubo quienes nos prestaron departamentitos, pero estaban muy lejanos, la gente no podía llegar”, recordó en entrevista.
La historia
Fue hace dos años, en el mes de octubre del 2010, cuando empezaron los adeudos de la renta por la falta del apoyo gubernamental al final de la administración de Mario Marín Torres, la que continuó con Rafael Moreno Valle.
Al siguiente año, en octubre del 2011, definitivamente se quedaron sin espacio al desaparecer La Casa del Sordo, donde se impartían clases a decenas de niños de entre 4 y 17 años con este problema físico, ubicado en la 7 Poniente 309 del Centro Histórico. A la llegada del gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas, no sólo las autoridades no continuaron apoyando con la renta, sino que además les fueron retiradas despensas a las familias de los niños de escasos recursos.
En el mes de agosto de 2011, como medida de desesperación tomaron clases en el zócalo de la ciudad más de una veintena de niños sordomudos, luego de que desalojaron su escuela por falta de pago en la renta.
Para febrero del 2012, ya sólo quedaban 13 alumnos tomaban clases en un pequeño departamento del sur de la ciudad en la colonia Vicente Guerrero, propiedad de un padre de familia, donde sobrevivieron pocas semanas gracias a unas cuantas cooperaciones particulares.
El resto de los estudiantes —más de 160— no toman clases de señas para poder comunicarse, ya que debido a su precaria situación económica, la escuela les quedaba muy lejana.
