El informe del gobierno federal ha dejado de ser “el día del presidente”, haciendo a un lado la parafernalia del evento multitudinario para rendirle pleitesía al Ejecutivo de México, dando paso a una fría y simple entrega del documento en cumplimiento de la ley.
Durante los sexenios en los que estuvo en el poder el Partido Revolucionario Institucional (PRI), la “tradición” estableció un código para que los diputados federales y senadores de la República fueran por el presidente a la residencia oficial de Los Pinos, lo acompañarán a San Lázaro y de regreso.
En el acto protocolario en el Congreso de la Unión, el mandatario federal emitía un resumen de los logros obtenidos durante su último año de gobierno, y recibía una ola de aplausos por cada uno de los rubros informados.
Pero esta tradición cambió con la alternancia en la presidencia de la República y la llegada -por primera vez en su historia- del Partido Acción Nacional (PAN) a la silla presidencial.
En el sexenio de Vicente Fox Quezada comenzó a gestarse la renovación del protocolo del día del informe del presidente de México, derivado de la falta de condiciones para rendir cuentas ante el Congreso de la Unión.
Del respeto a la investidura presidencial se pasó a la confrontación y reclamo por parte de los legisladores de oposición, al grado de tomar la tribuna e impedir que el mandatario federal subiera a la máxima tribuna del país a emitir su informe en cadena nacional.
En la entrega del último informe de labores de Fox Quezada, éste tuvo que retirarse del recinto legislativo por la toma de la tribuna dejando el documento oficial, “quedándose con las ganas” y conformándose con dirigir un mensaje a los mexicanos durante la noche.
En el siguiente periodo presidencial -encabezado por Felipe Calderón Hinojosa- las cosas no cambiaron, y en su primer informe de actividades se enfrentó con un escenario similar puesto que solamente tuvo la oportunidad de dirigir un breve mensaje pero el documento oficial no le fue recibido por el presidente del Congreso.
Esta situación derivó que en el segundo informe de gobierno, Calderón Hinojosa, optara por no acudir a San Lázaro y enviara vía la Secretaría de Gobernación este documento para evitarse el desaire y los cuestionamientos de los diputados de oposición.
A partir de este momento se concretó una reforma a la Constitución Política de México, con la que se modificó y se abrió la posibilidad para los mandatarios federales de omitir su comparecencia ante los legisladores y compensarlo con un mensaje a la nación.
En el actual sexenio, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, se ha apegado a la reforma del artículo 69 constitucional, evitando en todo momento presentarse en el Congreso de la Unión.
Para su cuarto informe de labores, Peña Nieto, buscó innovar cambiando el formato de rendición de cuentas a través de un mensaje por un encuentro con jóvenes de todo el país, sin embargo, fue criticado por la presunta selección de los participantes “a modo” para evitar las críticas a su administración”.
