El ex diputado federal por el PRI, Alberto Jiménez Merino, calificó como “un honor” estar al frente del instituto político al que pertenece, y enfrentar el proceso electoral del próximo año, ante la insistencia de la salida del actual dirigente, Fernando Morales Martínez.
Agregó que la primera tarea de la nueva dirigencia para enfrentar las elecciones de 2013, será la de marcar una distancia entre el actual gobierno estatal y dejar atrás los rumores que el Revolucionario Institucional está siendo manejado por el actual gobernador.
Dijo que el único facultado para renovar la dirigencia estatal del PRI es el Comité Ejecutivo Nacional; por lo tanto, en el supuesto de darse este cambio en Puebla, el nuevo líder sí debe cooperar con el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas, lo que no debe traducirse en una “sumisión” ante el Ejecutivo.
“Siempre he creído que si al gobierno le va bien, entonces, a Puebla le debe ir mejor, hay momentos en que la relación del partido y gobierno es la misma, pero nunca se debe dejar de apoyar para que a los ciudadanos les vaya bien”, comentó.
Por último, convocó a toda la militancia del partido a respaldar las decisiones que tome el delegado presidente, Fernando Morales Martínez, mientras no se conozca si habrá cambios al frente de la dirigencia del partido.
