Funcionario de Día, Activista de Noche (¿Me Entiendes, Méndez?)

Funcionario de Día, Activista de Noche (¿Me Entiendes, Méndez?)

Como en una serie de Netflix sobre grandes fraudes, Carlos Armando Popoca —ligado a la Banda de los Bejaranos o de las Ligas— arribó a la Delegación poblana de la Secretaría de Gobernación federal mediante engaños.

De entrada contó con la complicidad de David Méndez Márquez en su calidad de secretario de Gobernación del estado de Puebla.
Al tocar las puertas de Bucareli, Popoca —con el aval de sus patrocinadores— se presentó como una carta del gobernador Miguel Barbosa Huerta, quien ni siquiera lo conoce.
Ya instalado en esa posición en Puebla ha hecho lo que hizo desde el principio: apoyar a Rosa Márquez —la “Rosa Salvaje” de por aquí cerquita —como la denominó Beatriz Gutiérrez Müller— en su lucha por arrebatarle la concesión a Aguas de Puebla.
Popoca es todo un personaje de la picaresca.
Vea el hipócrita lector:
En agosto de 2014 apareció como miembro de la bejaranista Izquierda Democrática Nacional (IDN) al lado de, faltaba más, David Méndez.
¿El motivo?
Impugnar el registro de Jorge Cruz Bermúdez como candidato a consejero estatal del PRD.
El 4 de febrero de 2016 reapareció en una rueda de prensa en su calidad de promovente de un amparo promovido por el Colectivo Hermanos Serdán a través del número de expediente 1116/2018.
En ese sentido, Popoca—el activista—informó que al SOAPAP le quedaban cinco días para entregar el Título de Concesión por el que se privatizó el servicio de agua en Puebla y 25 municipios a la empresa Concesiones Integrales.
Con el arribo a Gobernación estatal de David Méndez, nuestro personaje pasó a ser Popoca, el secretario técnico (de esa dependencia).
(Ya se ve que uno va de la mano del otro en todas las tramas).
Tras la salida de Méndez, y una vez urdida la llegada de Popoca a la Delegación poblana de la SEGOB, el 26 de marzo se consolidó la oscura estrategia.
Metido en su nuevo uniforme, aseguró que la dependencia federal blindará a los candidatos que requieran seguridad especial y que habrá un trabajo coordinado con el gobernador Miguel Barbosa Huerta y con los 217 municipios.
Cosa curiosa:
Hasta el cierre de esta columna, el enigmático Popoca ni siquiera se había presentado en Casa Aguayo.
¿Y es que con qué cara se presenta el ladrón (identificado) de la Gioconda ante el director del Museo de Louvre?
Pero esto no es todo.
En lugar de apaciguar conflictos, Popoca —el delegado mutado en activista— los provoca.
El 22 de marzo de este año, unas doscientas personas bloquearon por completo la carretera federal México-Puebla en aras de denunciar la escasez y sequía de agua en los pozos artesanales, responsabilizando a la empresa Bonafont de saquear los mantos freáticos por más de veinte años en la zona de los volcanes.
¿Quiénes estuvieron detrás de esta protesta?
Adivinó el lector: nuestro héroe Popoca, camuflado esta vez en discreto activista del Movimiento Poblano de la Cuarta Transformación, encabezado, oh sí, por los papás del —para entonces— ex secretario de Gobernación: Jorge Méndez y doña Rosa Salvaje (Beatriz Gutiérrez Müller dixit).
El bloqueo de la carretera desapareció, pero el plantón en las afueras de Bonafont permanece.
En sus tiempos de secretario técnico de Gobernación estatal, Popoca fue el responsable de brindar seguimiento a los temas vinculados a la problemática del agua en toda esa región.
Sus jefes eran los tres que despachaban en la Secretaría a costa de erario: David, don Jorge y doña Rosa.
(Tanto amor filial y/o paternal es abrumador).
Detrás de esta mentirosa campaña (porque hay muchas verdades a medias y mentiras absolutas) hay un motivo: generar desestabilización social.
¿Quiénes ganan y quiénes pierden en todo esto?
Quizás el delegado poblano de la SEGOB sepa algo al respecto.
El Síndrome Bejarano. En una entrevista con Erika Rivero, en Los Conjurados, David Méndez se pregunta sobre la obsesión de algunos columnistas hacia su persona, siendo —como se cree— una blanca palomita que no hace verano.
La respuesta es la misma que abarcó en su momento a su padrino René Bejarano, el Señor de las Ligas del Caso Ahumada.
Todos los periodistas —incluyendo a muchos de otros países— se interesaron de manera natural en el video en el que un señor visiblemente nervioso —al saber que estaba cometiendo un delito— mete fajos de dinero sucio en una maleta al tiempo que se guarda las ligas en las bolsas del pantalón.
No interesarse en un caso así hubiese sido una locura.
Lo mismo sucede con el defenestrado secretario de Gobernación.
El chiquero que dejó en Casa Aguayo es brutal y merece, inevitablemente, la atención de muchos.
No hacerlo sería francamente estúpido.
Y a propósito de los Méndez: ¿doña Rosa Márquez ya cumplió con su promesa de impugnar la nominación de Claudia Rivera como candidata de Morena a la alcaldía de Puebla?
No, ¿verdad?
Ya se sabía.

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