Cuitlatán
Por: Fermín Alejandro García
Salvador Escobedo Zoletto se encuentra muy activo en un proyecto de reestructuración de la Secretaría de Salud (Ssa) mediante el cual está buscando repetir en la titularidad de esa dependencia; sin embargo, dentro del círculo del gobernador electo, Antonio Gali Fayad, existe mucha desconfianza y enojo hacia este funcionario, luego de que se ha puesto al descubierto que su labor está orientada a proteger los intereses económicos que Jorge Aguilar Chedraui sembró en la Ssa cuando fue el primer secretario del ramo en el sexenio que está por concluir.
La gota que derramó el vaso o que detonó el malestar del equipo de Gali hacia Escobedo son un par de situaciones:
Primera: un importante grupo de trabajadores, de los que laboran en las brigadas médicas tocó varias puertas para denunciar una larga lista de supuestos abusos cometidos por Enrique Higinio Rojas Márquez, quien es subdirector de Salud Itinerante de la Ssa, hasta que su malestar llegó a la oficina de Salvador Escobedo, quien accedió a entrevistarse con los inconformes.
Unos ocho denunciantes se sentaron a dialogar con Escobedo, a quien le habrían expuesto, entre otras acusaciones, que Rojas Márquez se estaría quedando con una parte de los salarios y viáticos de los integrantes de las brigadas médicas, además de falsear información de las metas alcanzadas en atención médica.
Dicen que Escobedo escuchó sereno, tomó nota y, en algún momento –luego de respirar profundamente–, les dijo que su denuncia no servía de nada.
Palabras más, palabras menos les habría dicho: “Es su palabra contra la palabra de Enrique Higinio Rojas, y yo le creo a él, no a ustedes”.
Poco sirvió que los quejosos le pidieran al secretario que primero emprendiera una investigación antes de emitir un juicio y que ellos eran el núcleo operativo del área de brigadas médicas, que sabían exactamente lo que ahí ocurría.
La reunión concluyó en que no habría investigación ni nada parecido. Solo les dijeron, a quienes acudieron a la audiencia, que “no les creían”. Fin del asunto.
Segunda: un importante médico, al parecer del área de Planeación Médica, de un día para otro fue echado de la Ssa simplemente porque lo pidió la esposa de un influyente. No hubo investigación ni al galeno se le dio derecho a defenderse. Mucho menos se valoró su aporte al sistema de salud en el estado.
¿Cuál es la relación entre ambas historias? En algo muy sencillo: Enrique Higinio Rojas Márquez es una de las piezas claves que Jorge Aguilar sigue teniendo en la Ssa.
Se trata de uno de sus principales operadores políticos del actual presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso local; por eso fue la reacción de Salvador Escobedo de no escuchar, mucho menos investigar y de ninguna manera darles un poco de crédito a los ocho trabajadores que denunciaron los abusos de Rojas Márquez, ya que su actitud ha sido la de proteger a capa y espada los intereses de Jorge Aguilar.
De hecho muchos funcionarios en la Ssa comentan: “Es un secreto a voces que Salvador Escobedo es una especie de empleado de Jorge Aguilar. No tiene autonomía, todo se lo consulta” al actual presidente del Congreso.
No hace mucho se supo que, por petición de Antonio Gali, el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas accedió a hacer cambios legislativos y en la estructura de la Secretaría de Finanzas –con la salida del subsecretario Gabriel González Cossío– para mejorar las adquisiciones de fármacos, insumos y equipos médicos en la Ssa. El argumento fue el de la optimización de recursos económicos. Pero en realidad se trató de quitarle el control financiero del sector salud a Jorge Aguilar y su grupo político.
Aun con esos cambios, Jorge Aguilar sigue teniendo el control de importantes áreas de la Ssa. Y en mucho se debe a que Salvador Escobedo ha protegido los intereses de Aguilar en la Secretaría de Salud, aunque busque aparentar que sus lealtades están con el gobernador Rafael Moreno Valle y con Antonio Gali Fayad.
El despido del galeno –antes mencionado–, que laboraba en el área de Planeación Médica, también fue un llamado de alerta en el equipo de Gali, ya que pinta a Salvador Escobedo como un secretario de Salud que no sabe valorar al personal médico con que cuenta, se deja controlar por el tráfico de influencias y pareciera que solamente atiende los intereses de Aguilar Chedraui.
Se sabe que durante las últimas semanas Salvador Escobedo, junto con un importante grupo de funcionarios bajo su control, ha estado trabajando arduamente en un proyecto de reestructuración de la Ssa, supuestamente para eliminar problemas que en el actual sexenio impidieron el buen funcionamiento de los servicios de salud.
Escobedo maneja que ese proyecto lo está elaborando como un aporte para ayudar al próximo gobierno, ya que una vez que concluya su función se va a retirar a Atlixco, a su consulta médica privada, en la ciudad en donde fue el primer alcalde emanado del PAN.
Pero en realidad se sabe que ese proyecto es un intento de Escobedo para buscar repetir en el cargo. Tiene la confianza porque alguien le vendió la versión de que es una posición que quiere dejar Rafael Moreno Valle Rosas en el próximo gabinete de la llamada minigubernatura estatal.
El problema es que en el equipo de Gali Salvador Escobedo ya cayó de su gracia.
