En Puebla, un niño de la calle puede estar percibiendo hasta 6 mil pesos al mes, tan solo de recibir a diario propinas de los automovilistas al limpiarles el auto.
Y es que los montos que reciben al estar en los cruceros de la metrópoli van desde un peso hasta -con suerte- 100 pesos.
Ganancias que como mínimo logran una cantidad aproximada de 250 pesos diarios.
Samuel despierta todos los días a las 7 de la mañana. Junto con sus primos se dirige a algún crucero de la ciudad de Puebla.
El objetivo es limpiar el mayor número de carros y con ello obtener una remuneración económica. Sus cálculos son contundentes: “mínimo unos 250 pesos diarios me llevo en siete horas de trabajo”.
En 2011, un estudio del Centro de Investigaciones sobre Opinión Pública de la BUAP reveló que un menor o una persona en situación de calle puede ganar hasta 9 mil 500 pesos mensuales, lo cual impide que muchos de ellos quieran abandonarla por ser redituable. Según el estudio, el 37.3 por ciento gana 3 mil 500 pesos de manera mensual; 6 mil 500 pesos, el 12.2 por ciento, y 4.1 por ciento recibe 9 mil 500 pesos.
En Puebla, un niño de la calle puede estar percibiendo hasta 6 mil pesos al mes, tan sólo de recibir a diario propinas por limpiar autos.
Y es que los montos que reciben van desde un peso, hasta 100 pesos; ganancias que como mínimo logran una cantidad de 250 pesos diarios.
Samuel despierta todos los días a las siete de la mañana. Junto con sus primos se dirige a algún crucero de la ciudad; el objetivo es limpiar el mayor número de carros. Sus cálculos son contundentes: “mínimo unos 250 pesos diarios me llevo en siete horas de trabajo”.
Haciendo cuentas, el chico, originario de Chiapas, percibe más que un profesionista.
Según el OCC Mundial, un motociclista repartidor o asesor de ventas ganan 4 mil pesos al mes; mientras que un promotor de ventas, un mesero, o un tornero fresador perciben 5 mil pesos.
Datos del Inegi reportan que aquellos con salarios entre 2 mil 229 a 6 mil 683 pesos mensuales van al alza, y aquellos de más de 11 mil pesos han caído desde 2008.
Samuel llegó a Puebla hace dos meses, buscando una vida con más oportunidades.
Él y sus primos se enfrentan todos los días a los automovilistas. Algunos les dan cinco pesos, pero “ha habido veces que nos dan 100 pesos quienes nos quieren ayudar”, dice orgulloso.
Darles dinero o no, ahí el dilema.
Algunos ciudadanos consideran que se debe de ayudar a los niños de la calle otorgándoles a alguna moneda, y ya queda en ellos, si lo ocupan para algo benéfico en sus vidas.
“Muchos no quieren por ejemplo comida, sino quieren el dinero pero para comprar la droga”, aseveró Rodrigo, uno de los opinantes.
Patricia Álvarez dice que es un dilema porque con esa ayuda o se apoyan o se desorientan un más, porque con el dinero fácil y menos les da por estudiar o trabajar. Agregó que cada vez es más común ver a niños pidiendo limosna o vendiendo algún producto en las calles.
