Serpientes y Escaleras por Ricardo Morales
El evento que se llevó a cabo en Tehuacán, tuvo un claro olor a destape a favor de Blanca Alcalá Ruiz.
En el argot priista se debe de entender como que llegó “la pinche señal” esa que tanto esperaban los tricolores, tan acostumbrados en su ADN a las reglas no escritas de la política.
Blanca Alcalá ha comenzado a ser arropada por los sectores del priismo, sabedores de que si no sucede otra cosa, será la ungida para ir a la lucha electoral del próximo año.
Su principal promotor es el subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Sedatu, Juan Carlos Lastiri Quirós, quien juega con Alcalá un juego perverso.
Y es que Lastiri piensa que será el principal beneficiado si quita a Blanca Alcalá de su camino rumbo al 2018 y en parte tiene razón.
Sin la exalcaldesa de Puebla en la boleta para dentro de dos años, Lastiri se convierte en uno de los principales aspirantes a casa Puebla, pero además los principales espacios queden abiertos para su clan de funcionarios federales.
Y es que si Blanca gana, Lastiri gana, pues le venderá caro su amor, al recordarle que fue él y nada más que él, el primero en sumarse a su proyecto, en reciprocidad podrá pedir, que el favor le sea devuelto a través de una candidatura, ya sea al Senado en fórmula con Mario Marín o a casa Puebla.
Si Blanca pierde, la que pierde es Blanca y de todos Juan Carlos gana, pues tendrá abierto el camino para la senaduría o para casa Puebla. En cualquiera de los dos casos como en Las Vegas, Lastiri gana.
Es por eso que el zacatleco se ha convertido en el principal promotor de la exalcaldesa, le “pone la zanahoria” enfrente para que Alcalá vaya y él se quede solo rumbo al 2018.
Un factor une a los dos personajes en cuestión, Rosario Robles Berlanga, la jefa de Lastiri, quien asesoró a Blanca Alcalá cuando la ahora Senadora, buscaba convertirse en alcaldesa de Puebla allá por el 2007 a través del famoso Grupo Sosten de Margarita Gómez Urraca y la ya fallecida María de la Heras, que era la realmente talentosa.
Eran los tiempos de las “vacas flacas” para la exjefa de gobierno del Distrito Federal, luego de su romance con el empresario Carlos Ahumada e incursionó en el mundo de la Consultoría Política.
Blanca le tendió la mano a través de una asesoría bien pagada y eso jamás lo olvidó la exsecretaría de Desarrollo Social, quien apoya a Alcalá, pero tampoco pierde de vista que si Blanca va por la gubernatura en el 2016, el beneficiario será su pupilo, Juan Carlos Lastiri.
Así que tanto Rosario Robles como Juan Carlos Lastiri alientan a Blanca para que vaya a la contienda del próximo año y le prometen que habrá todo el apoyo de la estructura federal, para respaldar su candidatura.
Pero también se ha sumado ya, otra estructura, igual de importante o más que la del propio Lastiri y es la del exgobernador Mario Marín Torres, quien le dio la bendición a la exalcaldesa del pasado fin de semana.
Su hombre de confianza del exgobernador Valentín Meneses, ha confirmado que “la pinche señal” llegó.
Cabe recordar que aunque el Vale ha asistido a eventos de Enrique Doger, Meneses es un personaje cercano a la exalcaldesa y solo hace falta hacer memoria.
Fue el Vale, quien operó a favor de Blanca, para que esta se convirtiera en la candidata del PRI a la alcaldía en el 2007.
Cuando muchos daban por hecho que el candidato sería el excapitán del Puebla de la Franja y ahora director del Instituto Poblano del Deporte, Roberto Ruiz Esparza, el Vale en ese entonces presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, tomó la atinada decisión y así hay que reconocerlo, de que la candidatura recayera a favor de Blanca.
El principal argumento de Meneses a favor de Blanca con el entonces gobernador Marín, es que Alcalá podía ganar, por ser mujer y por borrar el estigma que había dejado el Lydiagate y tampoco se equivocó.
Alcalá pues está a la puerta de ir al reto más importante de su carrera y sin duda es la priista con las más altas posibilidades de obtener el triunfo.

