El estado de Puebla pagó 15 millones de dólares –196 millones 672 mil pesos– por un seguro de daños que no utilizará.
Mientras la Secretaría de Finanzas del gobierno del estado continúa sin ofrecer información sobre la contratación de ese seguro para el año 2013, la administración estatal prefirió buscar un crédito con la banca de desarrollo que hacer uso del millonario seguro.
De acuerdo con el diputado local del PRD Érick Cotoñeto Carmona, para la administración de Rafael Moreno Valle resulta costoso pagar el deducible, pues equivale a 50 por ciento del total de ese seguro, unos 98 millones 336 mil pesos, y por tanto no es costeable.
Esta semana, la Secretaría de Finanzas estatal se comprometió a entregar información sobre el seguro de daños causados por huracanes, temblores, inundaciones y otros fenómenos. La oficina de prensa de esta dependencia afirmó que sí existe esa información pero hasta el momento no ha podido facilitar los datos.
Ayer, el secretario de Finanzas, Roberto Moya, huyó de las preguntas de la prensa local que intentaron preguntarle al funcionario sobre este y otros temas, esto luego de que inauguró el Congreso Internacional de Rendición de Cuentas que organiza la Auditoría Superior del estado de Puebla.
Este diario informó que tan solo el año pasado el gobierno poblano gastó 263 millones de pesos por un seguro contra ese tipo de daños que no utilizó, a pesar de que tenía una cobertura hasta por 516 millones de pesos, es decir, unos 40 millones de dólares.
Mensualmente la administración estatal pagó 21 millones 906 mil pesos entre abril del año pasado y abril de 2013, cuando finalizó el contrato con la aseguradora Interacciones para la cobertura de un seguro que al parecer no se utilizó.
El paso de los huracanes Manuel e Ingrid por la entidad dejó daños por unos 387 millones de pesos en 31 municipios del estado; hasta el momento, la administración del panista Rafael Moreno Valle Rosas no se ha pronunciado por la aplicación del seguro que supuestamente existe; por el contrario, espera recursos de la Federación para comenzar a reparar daños.
En junio de 2012 el río Atoyac se desbordó en el municipio de San Martín Texmelucan y no existe registro alguno de que la millonaria póliza pagada –superior a los 263 millones de pesos– haya cubierto los daños que padecieron más de 200 familias en su patrimonio a consecuencia de ese fenómeno.
Unos meses antes, en abril de ese año, Moreno Valle presumió que su gobierno contrató un seguro contra daños por fenómenos climáticos y geológicos por 40 millones de dólares, equivalentes en ese momento a unos 516 millones de pesos.
Moreno Valle hizo el anuncio en aquella ocasión a propósito de una posible contingencia del volcán Popocatépetl, cuando instaló un “Centro de Emergencia y Operaciones de Desastres” en Casa Puebla, la residencia oficial del mandatario, ante el incremento de la actividad del coloso.
Una semana después de la publicación de los resultados del examen de la BUAP, había universidades incorporadas con siete nuevos alumnos inscritos.
La familia Nares incluso evaluó poner en venta la Siglo XXI.
¿Qué pasó?
Pues con la novedad que en ese esfuerzo por sacudirse el establishment (término en inglés usado para referirse al grupo dominante visible o élite que ostenta el poder) el gobierno de Rafael Moreno Valle puso en marcha el programa BK2, por la vía de José Antonio Fraga Valle.
El propósito era el otorgamiento de 40 mil becas a estudiantes para bachillerato, licenciatura y maestría con la supuesta participación de 177 instituciones: 126 de educación superior y 51 de media superior.
Fuentes de la Secretaría de Educación Pública revelaron al reportero que en los hechos la administración estatal dio 700 becas de las más de 40 mil prometidas, pues la real intención era favorecer a la Universidad Tecnológica de Puebla, cuyo campus fue sede de la promoción del BK2.
Así, mientras la mayoría de las incorporadas a la BUAP reportaron una caída histórica del 60 por ciento en la matrícula de nuevo ingreso, la UTP reportó una cifra récord.
Según el rector de la Universidad, Jorge Guillén Muñoz, se inscribieron 2 mil 537 estudiantes para el periodo lectivo de septiembre a diciembre del 2013.
Lo curioso es que con el programa BK2, conforme al directivo del plantel, uno de cada dos estudiantes consideró a la UTP como su primera opción para continuar sus estudios profesionales.
Esta universidad tecnológica tiene su carrera de gastronomía, donde se inscribieron 363 estudiantes, contrario a las tradicionales como Energías Renovables y Mecatrónica, así como el área de instalaciones eléctricas eficientes.
La crisis ya golpeó a las incorporadas, luego de este programa de gobierno que podrá alegar que ofreció el mismo trato a todas, pero en realidad la única que se favoreció fue la UTP.
Tan complicada fue la situación que la propia BUAP fue solidaria con algunas instituciones, como el Instituto de Estudios Superiores IES, el Centro de Investigación y Estudios Universitarios para el Desarrollo S.C. CIEUD y el Instituto Angelopolitano de Estudios Universitarios IADEU.
Las demás, a rascarse con sus propias uñas y sortear la crisis que se avecina para el presente ciclo escolar.
¿Qué plantel podrá sostenerse financieramente ante la baja histórica de su nueva matrícula?
¿Algún intereses político por desmantelar al gremio?
Jejejeje.
