Mientras todos los reflectores se posaron en los turistas poblanos rescatados de Zihuatanejo por parte del gobierno de Puebla al enviarles un avión, al menos 170 familias han perdido sus viviendas y centenares de personas viven bajo un intenso peligro en una comunidad alejada de la Sierra Norte, el poblado de Huixtla.
Tras las intensas lluvias, el mismo gobernador Rafael Moreno Valle Rosas salió a decir que se buscaría reubicar a cientos de personas de una comunidad en el municipio de Tlaola.
Pero el problema no es nuevo ni producto de la última contingencia, sino que lleva más de dos años y no ha habido respuesta de las autoridades.
Una falla geológica, o fractura, mantiene a más de 100 familias en riesgo en la comunidad de extrema pobreza, de nombre Huixtla, ubicada debajo de un cerro del mismo nombre.
Desde 2011 corren el riesgo de desaparecer bajo el lodo y las piedras; en esas fechas se dictaminó la existencia de una falla geológica, pero fue hasta 2012 —cuando la tormenta tropical “Arlene” devastó la comunidad— que sus pobladores fueron evacuados, pero sólo por un momento, luego regresaron al peligro.
Ahora las autoridades, incluyendo al mandatario estatal, recordaron que había problemas en esa comunidad, por lo que nuevamente salieron declaraciones de que hay 110 familias que podrían ser desalojadas definitivamente, pero no hay nada en concreto.
Con la llegada de las tormentas “Ingrid” y “Manuel”, la dirección de Protección Civil en el estado dijo que se analiza la evacuación de los pobladores.
El gobernador del estado, Rafael Moreno Valle Rosas, en entrevista que otorgó solamente a Televisa, reveló que en la comunidad de Tlaola se encuentra en peligro de derrumbes, por lo que se analiza una reubicación, sin mencionar a cuantas personas se trasladarían.
“Nos parece que sería importante que a través de un programa, en coordinación con el gobierno federal, buscar un terreno para la posibilidad de una reubicación a esa comunidad”, dijo el mandatario en su oficina.
Jesús Morales, director de Protección Civil Estatal indicó que están operando para el desalojo de los habitantes y buscando un lugar de reubicación.
Pero en 2011 la tormenta tropical “Arlene” había provocado un deslave en Huixtla, donde dos viviendas fueran sepultadas, pero ni las autoridades municipales o estatales hicieron algo para poner a salvo a las familias del lugar.
Así lo reportó en su momento Radio Expresión, un medio regional de la zona norte del estado, la que informó de al menos 600 damnificados por las lluvias, mismos que no fueron atendidos.
La grieta localizada por especialistas alcanza los 85 metros de profundidad, y es la amenaza latente con la que viven las familias de muy escasos recursos.
En 2011 se propuso un predio de cinco hectáreas, conocido como Capultitla, de la junta auxiliar de La Gallera, para reubicar a los damnificados.
Se hablaba hace dos años que este terreno podría dar cabida a 196 viviendas, áreas verdes y escuelas, pero algo pasó y hasta la fecha todos siguen viviendo bajo el peligro, con la zozobra cada vez que llueve, mientras las autoridades siguen pensando la reubicación.
