Urge a la Confederación Nacional Campesina en Puebla una reingeniería total que la aleje del viejo concepto de trampolín político y vehículo de gestión con el Estado benefactor, sin proyectos alternativos al campo.
Así lo cree Rufino Márquez Camarillo quien ha conducido los destinos de la central campesina y está convencido que el sector agrario adherido al Partido Revolucionario Institucional debe jugar un papel productivo, alejado de las dadivas sexenales.
Autocrítico, Márquez considera que los primeros en inmovilizar al cenecismo son los mismos dirigentes que le han apostado más a la gestión, los subsidios y los cargos de representación popular.
Cuando el PRI pierde la Presidencia de la República y en la entidad el gobierno estatal, empezó la orfandad con la cancelación del intermediarismo con los programas sociales como Procampo, al grado de que la central campesina no ha sido ni autosuficiente financieramente.
Ligado a las instituciones de educación superior, Rufino Márquez le apuesta a generar una sinergia a favor del campo poblano donde los proyectos agrícolas encuentren en los trabajos de gabinete en la academia, compatibilidad con la vocación agrícola en cada región económica del estado.
Economista de formación, ligado al campo como actividad de vida, Rufino no niega ni esconde su relación e identificación con la familia Morales, pero presume tener liderazgo y luz propia con meritos para su liderazgo.
Aspira a la dirigencia estatal de la CNC y advierte no serán más de tres quienes cumplan los requisitos del 30% de respaldo de consejeros.
Del método de elección, es un convencido de la consulta a la base campesina mediante el voto directo, libre y secreto de los afiliados a la organización agraria, de la que confía ser el dirigente electo el 15 de diciembre próximo.
