Hasta antes del 1 de julio, el presidente Felipe Calderón era venerado por todos los levantacejas: Ciro Gómez Leyva, Carlos Marín, Leo Zuckermann, Pedro Ferriz de Con, Joaquín López Dóriga, Carlos Loret de Mola, el Payasito Despintado, etcétera.
Hoy, sin embargo, una vez que Enrique Peña Nieto es ya el virtual sucesor de Calderón en Los Pinos las cosas han cambiado dramáticamente.
El presidente dejó de ser brillante, talentoso y estadista para convertirse en un ser confundido, ardido y desmemoriado.
Y algo más: espurio.
Las declaraciones de Felipe Calderón -en el sentido de que “esta compra-venta de voluntades políticas, así sea una o 10 o 100 o mil, pues es simplemente inaceptable y hago votos porque la autoridad electoral rectifique de inmediato y la castigue si debe castigarla”- generaron una metamorfosis en los levantacejas y le permitieron al Presidente saber de qué lado masca ahora la iguana.
Ayer mismo, en el noticiero de José Cárdenas, Leo Zuckermann dijo estas lindezas: “El presidente se fue de la lengua. Él dice: ‘no sé si va a alcanzar esto para desacreditar la elección’. Él no puede decir esas cosas. (‘No es juez’, acotó Pepe Cárdenas). No está para echarle gasolina al fuego. Se está subiendo a la agenda de López Obrador. Ya es lo único que nos faltaba. Como si se nos olvidara la historia de 2006. López Obrador y Calderón se han convertido en extraños compañeros de cama. Los dos perdedores de esta elección son Calderón y López obrador. Dice que va a estar condicionado el periodo de transición a este tema. La pregunta es: ¿por qué lo hizo? (…) Está ardido y se le fue la lengua”.
¿Quién iba a decir que uno de los principales aduladores del Presidente es hoy uno de sus críticos más crueles?
Horas antes, el propio Zuckermann había publicado estos fragmentos en Excélsior: “¿Está condicionando el Ejecutivo el cambio de poderes? ¿Él, que tuvo que entrar al Congreso por la puerta de atrás, a empujones, porque AMLO amenazó con no dejarlo tomar posesión?
“(…) Razones no le faltan al ‘espurio’ para hacerle eco a la agenda del ‘legítimo’. Supongo que, al hablar de compra de votos, Calderón piensa que puede salvar un poco de cara por el desastroso resultado de su partido que se debe, en buena medida, a su gobierno. Toda elección es un referéndum de la actuación gubernamental y es clarísimo que la de Calderón fue reprobada en las urnas: su partido no sólo perdió el poder sino que quedó en un vergonzoso tercer lugar. Con esta actitud el Presidente también se parece a AMLO: en lugar de responsabilizarse por la derrota, apunta el dedo hacia otro lado, en este caso a la presunta compra de votos por parte del PRI.”
Hasta aquí la vomitiva cita.
Y digo vomitiva porque proviene de uno de los analistas más serviles del Presidente en su momento.
Cuando menos antes del 1 de julio.
Conceptos y palabras similares manejó Carlos Marín en su columna de Milenio.
Vea el lector: “Sorprende (…) que el propio Calderón (ayer en radio con Leonardo Curzio) tendiera la mano a la gelatinosa versión del Frente Progresista sobre una descomunal ‘compra’ de votos:
“(…) ¿Anticipo de otra alianza, ahora poselectoral, de espurios y legítimos?”
Todos los días un levantacejas diferente sale a vomitar contra Calderón.
Es claro: el poder lo perdió en el primer minuto del 2 de julio.
Peña Nieto, Madero y el Cuñado del Presidente. Enrique Peña Nieto no dejó pasar la bola rápida de Felipe Calderón.
“(Las acusaciones de compra de voto por parte del PRI son) un montaje, una mofa y una burla al voto libre y razonado de los mexicanos. Son un montaje de la oposición y de quien no ha reconocido (el resultado). Son infundios absolutos, una mentira que se quiere hacer verdad que han dañado y confundido al jefe del Ejecutivo federal”, aseguró el ganador de la elección mexicana.
Curiosamente, con estas palabras estuvo más a la altura que los levantacejas citados líneas arriba.
Y es que su crítica, hay que decirlo, no dejó de ser mesurada.
Y cerró su declaración con un mensaje directo a Los Pinos: “(ningún partido político) ni actor político tienen derecho a lastimar la unidad y a polarizar los ánimos”.
Otra parte de esta historia la están escribiendo Gustavo Madero, presidente del CEN del PAN, y Juan Ignacio Zavala, cuñado del Presidente Calderón.
Veamos primero lo que Zavala publicó el domingo pasado en Milenio: “Que Televisa puso a Peña, pues sí, que la encuesta MILENIO GEA nos dañó con su ejercicio, también; que el despilfarro de recursos del PRI con Monex y lo de Soriana, cierto; pero también hay mucho, muchísimo de nosotros que no se explica por las causas anteriores y muchos resultados que tienen que ver más con el partido, sus decisiones y sus mañas, que con el copete de Peña y el fanatismo ayatolesco de AMLO.
“Pongo un ejemplo al lector de cómo son las cosas en el PAN: el día de las elecciones, como parte del ‘cuarto de guerra’ de la campaña presidencial, me presenté, tal y como se había acordado, en las oficinas del CEN porque ahí, se nos dijo, era el centro de operación. La secretaria general del partido, Cecilia Romero, se apersonó y, con la agilidad mental que le caracteriza, me dijo que no podíamos estar ahí sin gafete, que mandáramos una lista para ver a quiénes autorizaban. Me fui al comité de campaña. Nos enteramos de que se mandó la lista el día anterior, pero que Madero nada más autorizó entrar a dos. No podíamos entrar a nuestro partido los que habíamos dado la cara en campaña. Nos mandaron unos gafetes con una disculpa a las tres de la tarde. Fuimos hasta la noche con la candidata. ¿Con quién se reunieron Madero y Romero todas esas horas? A saber. Eso no pasó en Soriana. Fue en el CEN el día de la elección. Desde ese día Madero vive atrincherado pensando que lo queremos quitar.”
Hasta aquí la muy reveladora cita que se cae de morada.
Y es que si el cuñado del Presidente piensa así del dirigente nacional de su partido hay algo podrido en Dinamarca.
En efecto: al parecer Madero está atrincherado y busca ampliar su estancia en la dirigencia nacional todo el tiempo que pueda en aras de evitar un asalto al cielo panista.
Las cosas no serán sencillas para él, una vez que un miembro de la familia presidencial ya lo trae entre ojos.
Este es el país que tenemos.
Ni modo.
Es el país que también nos merecemos.
La Carta del Blindaje. Este martes, en Reporte Índigo, el periodista Ramón Alberto Garza mostró las cinco cartas del Presidente Calderón en el contexto de las declaraciones que le hizo a Leonardo Curzio.
De todas me quedo con una: la del blindaje.
Leamos a Ramón Alberto:
“Con sus declaraciones, el presidente está elevando el costo de la legitimación a Enrique Peña Nieto.
“El aval de Calderón, Vázquez Mota y en consecuencia del PAN frente a los embates de López Obrador tienen un precio. Y ese pasaría por un acuerdo de ‘blindaje’.
“Hay entrada tersa del nuevo presidente si hay salida tersa del que se va. Yo, Felipe Calderón, te respeto a ti, Enrique Peña Nieto, si tú, como mi sucesor, prometes respetarme a mí y a los que se van conmigo.”.
Simplemente genial.
Gana Amparo el Gobierno Estatal. El gobierno del estado ya ganó el primer amparo en el juicio contra Degremont.
Los que saben de esto opinan que este es prácticamente el definitivo.
Los abogados de Degremont pronto serán notificados que perdieron el amparo 498/2012 en el Juzgado Segundo de Distrito Auxiliar del Sexto Circuito.
Es cuanto.
