Aprovechó su influencia directa con el gobernador Moreno Valle y su amistad cercanísima con Fernando Manzanilla Prieto en aras de alcanzar su objetivo.
Abogó por él, exageró al límite sus capacidades, su supuesto don de gentes y por supuesto, la supuesta honestidad y pulcritud que estrictamente había ensayado en experiencias previas en el servicio público.
Así fue como, el 24 de febrero de 2012 tomo posesión como Subsecretario de Planeación, Evaluación e Innovación Educativa de la SEP, Francisco Figueroa Souquet.
El amigo, el compadre, el incondicional del secretario Maldonado.
El problema es que, el tan promovido Figueroa Souquet resultó ser una auténtica fichita.
Nada que ver con lo que les vendió el Secretario a Moreno Valle y a Manzanilla.
Y es que resulta que, el flamante Subsecretario, en su paso por la Secretaría Ejecutiva de Seguridad Pública del estado de Sonora, recibió una recomendación de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de aquella entidad federativa, por “violaciones graves a los derechos fundamentales de internos del Centro de Readaptación Social de Agua Prieta, en hechos ocurridos el 1 de enero de 2009”.
¿Cuáles fueron los hechos que motivaron esta recomendación?
El documento de marras establece que “que siendo aproximadamente las cuatro o cinco de la tarde del día 1 de enero del año en curso, dos internos no identificados del Centro de Readaptación Social de Agua Prieta, discutían con personal de custodia, presuntamente porque deseaban obtener droga. Esa discusión motivó la intervención del Comandante, Subcomandante y guardias de seguridad identificados por los internos como Jocobi o Jojobi, Miguel Feliciano y Gaxiola, quienes golpearon a los internos que habían iniciado la discusión”.
“Algunos internos se acercaron gritando que dejaran a sus compañeros, que no los golpearan, optando los elementos de seguridad el Centro por retirarse rumbo a las oficinas; sin embargo, momentos después regresaron el Comandante, Subcomandante y guardias de seguridad lanzando gases lacrimógenos y disparando con escopetas que utilizan balas de goma”.
“Cuando la situación había sido controlada, los guardias pasaron por las celdas indicando a varios internos que salieran al pasillo, sin importar si habían participado o no en la discusión inicial. Fueron tirados al piso, boca abajo, hasta reunir a quince de ellos. En ese lugar, sin que se justificara, porque la situación ya había sido controlada, fueron golpeados por el Comandante, Subcomandante y Guardias, incluido el Director del Centro, con varillas de acero, bats de béisbol y culatas de los rifles, provocándoles las lesiones que se describen en los certificados médicos que les fueron extendidos con motivo de los exámenes físicos que les practicaron en los Centros de Readaptación I y II de Nogales y I de Hermosillo, a donde fueron enviados el día 2 de enero del año en curso, después de los acontecimientos”.
“Algunos internos fueron tan severamente golpeados que no podían sostenerse en pie. Si caían eran golpeados para que se levantaran. Dos de ellos, desafortunadamente resultaron muertos debido a las lesiones que recibieron a manos del personal de seguridad del Centro”.
Según esta instancia, Francisco Figueroa Souquet intentó encubrir a los responsables directos de estos hechos al rehusarse a presentar las denuncias correspondientes a las instancias de procuración de justicia de aquel estado.
De esta manera, el hoy Subsecretario poblano habría violado el artículo 118 del Código de Procedimientos Penales de aquel estado, convirtiéndose así en cómplice de los delitos de Abuso de Autoridad, Incumplimiento de un Deber Legal, Lesiones Intencionales y lo que resulte.
En la recomendación, la instancia defensora de los derechos humanos infiere que estas omisiones de Figueroa Fouquet tenían el objetivo de proteger a personajes muy cercanos a él como el Lic. Sergio Villaescusa Pérez, el Comandante Juan Antonio Hernández Soto y al Director General de traslados Marco Antonio Peralta López.
En resumen, el flamante funcionario morenovallista violó la institucionalidad de su cargo y su responsabilidad para con la sociedad, en aras de encubrir el artero asesinato de dos reos internos en un penal.
¿Tendrá la calidad moral para desempeñar un cargo relacionado a la planeación educativa?
¿Es este un buen ejemplo para niños y jóvenes poblanos?
¿Sabrá el gobernador de los antecedentes de Figueroa Souquet?
¿Fallaron los siempre escrupulosos y supuestamente muy profesionales “filtros” que aplican los headhunters morenovallistas para quienes aspiran a ser parte de su muy exclusivo equipo de trabajo?
¿Cómo se atrevió Luis Maldonado a proponerlo, sabiendo de primera mano la historia anterior?
¿Ese es el perfil de colaboradores que considera idóneos para echar a andar su tan cacareada “revolución educativa”?
¿Así quiere ser parte del gabinete de su muy cercano amigo Enrique Peña Nieto?
Penoso, francamente penoso.
