El fenómeno climático El Niño avanza con rapidez y tiene una probabilidad del 63% de convertirse en un evento “muy fuerte” durante los próximos meses, advirtió el coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Fabián Vázquez Romaña, quien calificó ese escenario como “casi inminente” durante la conferencia matutina del Gobierno de México.
De concretarse ese pronóstico, México enfrentaría cambios importantes en la distribución de las lluvias, temperaturas superiores al promedio y modificaciones en la temporada de ciclones tropicales, con impactos que podrían prolongarse hasta la primavera de 2027.
Durante su intervención, el funcionario explicó que las observaciones oceánicas muestran un calentamiento sostenido del Pacífico ecuatorial, condición indispensable para el desarrollo de El Niño. Según los modelos climáticos utilizados por el SMN, la evolución del fenómeno apunta hacia una categoría muy fuerte, una clasificación oficial que sustituye términos populares como “super El Niño”, los cuales carecen de sustento científico.
¿Qué significa un El Niño muy fuerte?
El Niño forma parte del ciclo climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y ocurre cuando la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial aumenta por encima de sus valores normales durante varios meses.
Ese calentamiento altera la circulación atmosférica global, provocando cambios en los patrones de lluvia, sequías, olas de calor y actividad ciclónica en distintas regiones del planeta.
En México, los efectos varían según la región y la época del año, aunque históricamente se asocian con una disminución de lluvias durante parte del verano en zonas del centro y sur del país, además de inviernos más húmedos en algunas regiones del norte.
Más ciclones en el Pacífico y menos en el Atlántico
El calentamiento extraordinario del océano también podría modificar la actividad de los ciclones tropicales.
El SMN prevé que durante esta temporada se formen entre 18 y 21 sistemas con nombre en el océano Pacífico, y 11 a 15 en el Atlántico debido a la influencia del propio fenómeno.
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Fabián Vázquez explicó que un océano más cálido proporciona mayor energía para el desarrollo de tormentas, además de favorecer procesos de rápida intensificación, como ocurrió con el huracán Otis en 2023, cuando evolucionó de tormenta tropical a huracán categoría 5 en apenas unas horas.
Un escenario que ya era anticipado
La advertencia dada este miércoles no surgió de manera repentina. Desde abril, el SMN había informado que, tras dos años bajo condiciones de La Niña, el sistema océano-atmósfera mostraba señales claras de transición hacia una fase cálida.
En ese momento, las proyecciones climáticas apuntan a que El Niño ocasionará muchas lluvias en septiembre y octubre y su punto máximo será en diciembre, para después mantenerse y debilitarse gradualmente hasta mediados de 2027.
Los modelos climáticos más recientes reforzaron esa tendencia y elevaron la probabilidad de que el fenómeno alcance la categoría de “muy fuerte”, escenario que ahora el SMN considera altamente probable.
El SMN reiteró que continuará actualizando los pronósticos conforme evolucionen las condiciones del océano y la atmósfera durante las próximas semanas.
