El 16 de agosto de 1977 aconteció un evento que enlutó al mundo de la cultura pop: Elvis “El Rey”, murió en Memphis, Tennessee, Estados Unidos.
Tal fue el impacto de esa noticia que, incluso hoy día, muchas personas aseguran que fingió su muerte para cambiar su identidad y así alejarse de la fama y las adicciones; lo que no se volvería a ver en el mundo del espectáculo hasta la muerte de Michael Jackson.
Más de 40 años antes, en la segunda semana de 1935, Elvis Aaron Presley nació en la ciudad de Tupelo, Mississippi. En sus primeros años, vivió precariamente, hasta que su familia decidió mudarse a Memphis, donde encontraron un poco de estabilidad económica.
Fue en esa nueva ciudad en la que el niño Elvis se interesó por la música y así su padre le compró su primera guitarra.
En 1954 fue observado con atención por el dueño de un estudio local, en el que grababa canciones para su madre; le ofreció grabar un disco que a la postre fue todo un éxito en la ciudad.
Gracias a eso pudo firmar un contrato con RCA y un año más tarde lanzó su LP debut Elvis Presley y el sencillo “Heartbreak Hotel”, que obtuvieron un éxito de ventas inesperado.
Y es que es de los pocos artistas en la historia de la música popular que alcanzó el éxito con su debut. Al igual que “Heartbreak Hotel”, “Don’t Be Cruel”, “Love Me Tender”, “All Shook Up”, “(Let Me Be Your) Teddy Bear”, “Jailhouse Rock”, “Don’t” y “A Big Hunk For You”, ocuparon el puesto número uno en las listas estadounidenses.
Su mejor etapa se dio entre 1955 y 1958, cuando tuvo que cumplir con el servicio militar para custodiar el muro de Berlín.
A su regreso incursionó en el cine y tuvo que luchar contra la invasión del rock inglés. A pesar de que tuvo otro periodo de éxito, su adicción no le permitió volver al éxito de sus inicios.
