Lejos de tratarse de una celebración simbólica, el reconocimiento de marzo como mes de conmemoración surge de movimientos laborales y sociales de finales del siglo XIX y principios del XX, así como de decisiones adoptadas en foros internacionales.
Uno de los antecedentes históricos se remonta al 8 de marzo de 1857, cuando trabajadoras textiles en Nueva York protestaron por las extensas jornadas laborales y los bajos salarios. Décadas después, el 25 de marzo de 1911, el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist Factory en Nueva York dejó 146 personas fallecidas, en su mayoría mujeres migrantes. El hecho impulsó reformas laborales en Estados Unidos y fortaleció la organización sindical femenina.
En el plano internacional, el paso decisivo ocurrió en 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, donde la dirigente alemana Clara Zetkin propuso establecer un Día Internacional de la Mujer para promover el sufragio femenino y los derechos laborales.
Posteriormente, en 1917, mujeres en Rusia protagonizaron una huelga bajo la consigna “Pan y Paz”, movimiento que coincidió con el 8 de marzo en el calendario gregoriano y que consolidó la fecha como referente internacional.
La institucionalización global llegó en 1975, cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el Año Internacional de la Mujer y comenzó a conmemorar oficialmente el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. En 1977, la Asamblea General invitó a los Estados miembros a declarar una jornada dedicada a los derechos de las mujeres y la paz internacional, consolidando la fecha a nivel mundial.
El contexto en México
En México, la conmemoración tiene antecedentes desde 1923, cuando se celebró el primer Día de la Mujer impulsado por la sección feminista del Partido Socialista de Yucatán. Un momento clave fue 1953, cuando se reconoció el derecho al voto de las mujeres a nivel federal durante el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines.
En años recientes, las movilizaciones del 8 de marzo y el paro nacional del 9 de marzo de 2020, conocido como “Un día sin nosotras”, han reforzado que marzo sea considerado en México un periodo de reflexión y exigencia frente a problemáticas como la violencia de género y la desigualdad.
De acuerdo con la ONU, marzo no es un mes para felicitaciones, sino para conmemorar la lucha histórica por la igualdad y visibilizar los desafíos pendientes en materia de derechos de las mujeres.
