Diez años después que entraran a México los Sistemas de Autobuses Rápidos (BRT, Bus Rapid Transit), la organización el Poder del Consumidor hizo un balance donde determinó que sólo el Optibús, de León, Guanajuato, logró una integración de las líneas, mientras el resto no pudo vincularse al transporte público y en algunos casos, como Puebla, Guadalajara y el Distrito Federal, se han desatado conflictos con los propios concesionarios por la falta de diálogo.
De acuerdo con la organización civil hay seis ciudades que han adoptado los sistemas BRT, Ciudad de México, Guadalajara, Estado de México, Puebla, León y Chihuahua, además que otras ocho, donde se incluye Monterrey, están en miras de adoptarlo.
Sin embargo, aún se dan grandes problemas en los que actualmente funcionan, pues no han integrado otras formas de transporte ni establecido un sistema único de pago, como en la ciudad de Puebla, donde se opera un cobro mixto, con tarjeta de prepago y efectivo, siendo una línea.
En el caso del DF y el Estado de México, que concentran los mayores volúmenes de pasajeros, los tiempos de construcción y puesta en marchar fueron lentos, tardando de 12 a 18 meses. Además, ha carecido de una visión de largo plazo para conformar una auténtica red integral de transporte público, por lo que no hay avances en la reestructuración de rutas ni acuerdos con los concesionarios para crear líneas alimentadoras y auxiliares a los sistemas BRT.
Mientras en León la articulación de las rutas auxiliares y alimentadoras permite al Optibús movilizar más del 40 por ciento de pasajeros de la ciudad y abarcar el 70 por ciento del transporte público. En las demás ciudades el BRT cumple una función complementaria a sistemas masivos e, incluso, minoritarios, comparado con la cobertura que ofrece el convencional.
Ante ello, la organización invitó a las autoridades locales a tener una visión integral de la movilidad sustentable, crear un esquema de conectividad entre las ciclovías y la red de transporte público, implementar programas de seguridad vial y que los Planes de Desarrollo Municipales o Estatales incluyan proyectos integrales de BRT, homogeneizar estándares para los sistemas en cada ciudad (estaciones, terminales, concreto hidráulico, publicidad).
Asimismo, incluir a los transportistas en el diseño y el desarrollo de los sistemas BRT, incrementar los kilómetros de carril exclusivo para el transporte, promover las integraciones tarifaria y física entre rutas urbanas y suburbanas, fomentar la accesibilidad universal, crear un centro de control para el monitoreo y solución de conflictos en tiempo real, contar con políticas públicas para la reducción del uso del automóvil y al asignar recursos priorizar los proyectos.
Por otra parte, el Poder del Consumidor llamó a la federación dar mayor fluidez en la asignación de recursos del Programa de Apoyo al Transporte Masivo (Protram), creado por el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin), para apoyarlos y demandó a los gobiernos locales aplicar un enfoque integral al transporte público en sus ciudades, con una visión de largo plazo y dando prioridad a las necesidades del usuario.
