La celebración del Mundial de Futbol 2026 representa una fiesta deportiva para millones de aficionados; sin embargo, organismos nacionales e internacionales han advertido sobre otra realidad que ocurre fuera de los estadios: el incremento de los factores de riesgo relacionados con la violencia familiar, violencia contra las mujeres, niñas, niños y adolescentes durante los grandes eventos deportivos.
Especialistas y organizaciones como ONU Mujeres, UNICEF, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la Red Nacional de Refugios (RNR) han señalado que los torneos internacionales no generan la violencia, pero pueden funcionar como amplificadores de agresiones que ya existen, debido a factores como el consumo de alcohol, la dificultad para manejar emociones, las apuestas y las conductas asociadas con masculinidades violentas.
Uno de los estudios más citados sobre esta relación fue realizado por la Universidad de Lancaster, en Reino Unido, donde se analizaron denuncias policiales durante los Mundiales de 2002, 2006 y 2010. La investigación encontró que los reportes de violencia doméstica aumentaron 26% cuando la selección inglesa ganaba o empataba, mientras que el incremento llegó a 38% cuando perdía.
Además, investigaciones posteriores han identificado que el consumo de alcohol representa un factor determinante. De acuerdo con datos difundidos por especialistas vinculados a ONU Mujeres, cuando existe consumo nocivo de alcohol durante estos eventos, los casos de violencia familiar pueden aumentar hasta 47%.
Otro elemento identificado es que las agresiones no necesariamente ocurren durante el partido. Estudios recientes señalan que los incidentes pueden incrementarse después del encuentro, cuando los aficionados regresan a sus hogares y las emociones acumuladas se trasladan al entorno familiar.
México enfrenta el reto ante el Mundial 2026
Al haber sido una de las sedes oficiales del Mundial 2026, junto con Estados Unidos y Canadá, México enfrentó el desafío de prevenir distintas formas de violencia asociadas a eventos masivos. Aunque existen registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y del INEGI, actualmente no existe un registro diario que permita comparar directamente las denuncias de violencia familiar con el calendario de partidos.
La Red Nacional de Refugios ha informado que durante partidos de futbol las llamadas de auxilio pueden aumentar entre 15% y 20%, mientras que otros reportes internacionales señalan incrementos de hasta 30% en líneas de emergencia durante grandes eventos deportivos.
En México, organizaciones han alertado que esta problemática puede afectar principalmente a mujeres, niñas, niños y adolescentes, quienes enfrentan situaciones de violencia física, psicológica, económica o sexual dentro del hogar.
Ante este escenario, se han impulsado campañas como “En equipo contra la violencia familiar”, promovida por ONU Mujeres, UNICEF, UNFPA y el Gobierno de México, con el objetivo de identificar señales de alerta, fomentar la denuncia y fortalecer la corresponsabilidad social.
También la Red Nacional de Refugios lanzó la campaña “La violencia contra las mujeres no es parte del juego”, con acciones para visibilizar las agresiones durante eventos deportivos y recordar que la pasión por el futbol no justifica ningún tipo de violencia.
El llamado a identificar señales de violencia
Las organizaciones han destacado que familiares, vecinos y personas cercanas pueden desempeñar un papel importante para detectar situaciones de riesgo. Entre las señales de alerta se encuentran los gritos constantes, golpes, amenazas, cambios repentinos de comportamiento en mujeres o menores, miedo ante la llegada de un partido o lesiones sin explicación.
Las recomendaciones oficiales señalan que ante una emergencia activa debe llamarse al 911, mientras que para orientación y acompañamiento está disponible la Línea de las Mujeres 079, opción 1.
Los especialistas insisten en que el futbol no es la causa de la violencia, sino un contexto donde pueden intensificarse problemas existentes. Por ello, el reto durante el Mundial 2026 no solo será garantizar la celebración deportiva, sino fortalecer acciones para que mujeres, niñas, niños y adolescentes puedan vivir estos eventos sin violencia dentro ni fuera del hogar.
