Para las familias mexicanas, el entretenimiento no es un gasto accesorio, sino una parte fundamental de su dinámica social y bienestar. Los datos más recientes de la ENIGH revelan que el rubro de “Educación y Esparcimiento” representa, en promedio, el 9.8% del gasto corriente monetario trimestral de los hogares.
Si bien este porcentaje agrupa tanto el pago de colegiaturas y útiles como las actividades recreativas, el análisis del consumo diario permite identificar hacia dónde se mueve el dinero de los mexicanos cuando deciden “desconectarse”.
¿Cuánto se gasta y cómo se distribuye?
Dentro del presupuesto destinado al ocio, la distribución no es equitativa. El gasto varía drásticamente según el nivel de ingresos (deciles), pero de forma general, un hogar mexicano promedio destina entre 800 y 2 mil 500 pesos mensuales a actividades puramente recreativas.
La estructura del gasto en entretenimiento se divide actualmente en tres grandes ejes:
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Servicios de streaming y conectividad: Se ha vuelto un gasto “fijo”. Al menos el 70% de los hogares con internet paga mensualmente entre una y tres plataformas (Netflix, Disney+, Spotify, entre otras), con un costo promedio que oscila entre los 300 y 600 pesos mensuales.
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Alimentos y bebidas fuera del hogar: Según la ENIGH, este es uno de los rubros que más ha crecido. Las salidas a restaurantes o puestos de comida representan una parte significativa del esparcimiento, consumiendo cerca del 11.4% del gasto total en algunos estratos.
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Eventos fuera de casa (cine y conciertos): Aunque son gastos menos frecuentes que el streaming, tienen un impacto mayor en el flujo de efectivo. Una salida al cine para una familia de cuatro personas cuesta, en promedio, entre 800 y mil 200 pesos (incluyendo boletos y dulcería).
Del cine al envivo: el cambio de hábitos
Los hábitos de consumo han experimentado una transformación notable en los últimos años:
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El fenómeno de los conciertos: México se ha consolidado como una de las paradas más rentables para giras internacionales. Esto ha provocado que muchas familias ahorren durante meses para pagar boletos que superan los 3 mil o 5 mil pesos, sacrificando otras salidas menores.
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Sustitución de actividades: Se observa una tendencia a “quedarse en casa” para el consumo de cine (vía streaming), pero un aumento en el gasto para “experiencias” que no pueden replicarse digitalmente, como ferias locales, eventos deportivos y festivales gastronómicos.
El reto de la inflación en el ocio
A pesar del deseo de recreación, el entretenimiento ha sido uno de los sectores más castigados por la inflación. El costo de los servicios de esparcimiento y los paquetes turísticos ha subido por encima del promedio nacional. Esto ha obligado a los hogares de ingresos medios y bajos a priorizar el entretenimiento digital (más barato por hora de uso) sobre las salidas presenciales.
