Al ofrecer la ponencia “Acoso Escolar o Bullying” ante poco más de 500 profesores del sistema educativo estatal, el especialista, Sergio Palomillo, consideró que esta conducta antisocial es incentivada por la cultura de la impunidad y la violencia que ha permeado a los hogares mexicanos y poblanos.
A pesar de que esta anticonducta social se genera en hogares con violencia y comportamientos arbitrarios, exhortó a los docentes a involucrarse en el contexto y actitudes de los estudiantes, al sentenciar que el maestro de México debe aspirar a ser mejor persona y transmitir esa firma de pensar a sus alumnos, y que estén conscientes de sus acciones, consecuencias y abatir la cultura de la impunidad.
“Si la acción queda impune, es decir, no hay denuncia, no hay castigo; este es el caldo de cultivo perfecto para que las personas repitan su comportamiento como agresores; ello puede durar años y ese maltrato se va transformando en dolor, en depresión, ausencia, trauma y pueden pasar varias cosan con la víctima; que crezca arrastrando un gran peso y se vuelva un padre agresor con el tiempo o se quite la vida”.
En cuanto al bullying, destacó que es una acción repetida, premeditada, elaborada para que los demás no se entrometan y, lo más importante, proviene de un complejo por una situación desequilibrada de poder y control sobre los demás.
Sobre las causas, indicó que residen en los modelos educativos a que se someten los niños, como el ambiente social en que se desenvuelven. Detalló que el fenómeno puede tener varias modalidades, como la exclusión, la violencia verbal, física o psicológica y, con el auge de las nuevas tecnologías, puede ser hasta cibernética mediante la amenaza en redes sociales, como Twitter, Facebook y la plataforma de videos amateur, YouTube, donde suelen grabar actos de asedio para que el agresor “logre sus 15 minutos de fama”.
En cuanto al victimario o agresor, destacó que principalmente el fenómeno se da en varones y suele ser fuerte, predominante y, aunque puede tener bajo desempeño académico, es inteligente ya que sabe manipular las situaciones sociales.
“Los acosadores tienen necesidad de someter a otros, de salirse con la suya porque no saben perder, por lo que son impulsivos e irascibles, además de que no muestran solidaridad con los demás; sin embargo, no comparten la característica del criminal, que no pude generar empatía, es decir, ponerse en los zapatos de las otras personas”.
Indicó que hay dos tipos de agresores; el “puro”, que es simpático, listo y manipulador, y el hiperactivo, que “nadie lo quiere por pesado, pero, finalmente, lo integran para evitar problemas; es torpe socialmente y puede ser victimario en la escuela, pero víctima en su casa”.
Por el lado de la víctima, alertó que ésta suele carecer de habilidades para interactuar socialmente, son solitarios y depresivos, además de presentar bajos índices de autoestima, por lo que exhortó a los profesores a estar atentos ante estas características de personalidad e involucrarse para detectar estos casos de acoso escolar.
