La Federación Francesa de Futbol (FFF) retiró su respaldo a Gianni Infantino para buscar un nuevo mandato al frente de la FIFA, en un giro que profundiza la fractura entre el presidente del organismo mundial y varias federaciones europeas.
La decisión fue comunicada por el presidente de la FFF, Philippe Diallo, y recibió el respaldo unánime del comité ejecutivo de la federación francesa, de acuerdo con Reuters. Francia había contemplado inicialmente apoyar la continuidad de Infantino, pero cambió de posición después de la creciente controversia en torno a la gestión y gobernanza de la FIFA.
La elección para la presidencia de la FIFA está programada para el 18 de marzo de 2027 en Rabat, Marruecos. Infantino ha confirmado su intención de competir por un nuevo periodo, que sería el cuarto al frente del organismo. El plazo para presentar candidaturas vence el 18 de noviembre de 2026.
Francia cambia de postura
El viraje de la FFF representa un cambio significativo. En julio, cuando comenzaron a aumentar las críticas contra Infantino, la federación francesa todavía contemplaba respaldar su candidatura.
El propio Diallo había expresado entonces sus dudas sobre el proyecto de FIFA para modificar la estructura comercial de sus competencias. L’Équipe reportó que el dirigente francés se había mostrado “sorprendido” por la falta de comunicación alrededor de la iniciativa.
Para septiembre, la postura había cambiado. L’Équipe señaló que Diallo, integrante del comité ejecutivo de la UEFA, terminó alineándose con la posición europea contraria a Infantino y cuestionó lo que describió como una gobernanza demasiado personalista.
Reuters, por su parte, señaló que la FFF considera necesaria una reforma y que Francia busca que surja una alternativa creíble para la elección de 2027.
El proyecto que detonó la crisis
El conflicto se intensificó durante el verano de 2026, cuando FIFA impulsó el proyecto conocido como FIFA Forward Enterprise (FFE), con el objetivo de crear una estructura comercial que permitiera captar inversión privada vinculada a los derechos de sus grandes competencias.
La propuesta contemplaba la posibilidad de vender hasta una participación del 20% a inversionistas privados, en una operación valorada en miles de millones de dólares y que habría involucrado activos comerciales relacionados con competiciones de FIFA, incluida la Copa del Mundo.
La iniciativa provocó una fuerte reacción de las federaciones europeas. El 30 de julio, la UEFA y sus 55 asociaciones miembro rechazaron de manera unánime la propuesta y advirtieron que la Copa del Mundo no debía convertirse en un producto de inversión.
La UEFA también cuestionó que una propuesta de semejante alcance hubiera sido elaborada sin una consulta suficiente con las federaciones encargadas de administrar el futbol.
Finalmente, FIFA retiró el proyecto a finales de julio. La UEFA celebró la decisión, pero sostuvo que el abandono de la iniciativa no era suficiente para recuperar la confianza perdida en la dirigencia de FIFA.
La crisis no terminó con el retiro del proyecto
Aunque FIFA abandonó el plan de inversión privada, la disputa institucional continuó.
En agosto, representantes de las federaciones europeas señalaron que la retirada del proyecto FFE no eliminaba los problemas de fondo y reclamaron cambios en la gobernanza de FIFA. En un comunicado, la UEFA sostuvo que el futbol mundial no debía depender del poder de una sola persona y defendió reglas más transparentes para la distribución de los recursos del organismo.
La tensión llegó incluso al terreno legal. UEFA inició acciones para obtener documentación relacionada con el proyecto y sus participantes, mientras FIFA acusó al organismo europeo de impulsar una “campaña de desprestigio” contra Infantino y la institución.
Infantino conserva apoyos
El retiro del respaldo francés representa un golpe político para Infantino, pero no significa que su candidatura esté derrotada.
El presidente de FIFA todavía conserva apoyos importantes, especialmente en las confederaciones de África y Sudamérica. Además, algunas federaciones mantienen su respaldo al dirigente suizo.
Al mismo tiempo, la oposición europea ha comenzado a ganar fuerza. Inglaterra, Bélgica, Gales, Serbia y Finlandia, entre otras federaciones, han retirado o condicionado su respaldo al presidente de FIFA. Bélgica, por ejemplo, anunció recientemente que no apoyará la reelección de Infantino mientras no reciba explicaciones satisfactorias sobre la gestión del caso disciplinario del futbolista Folarin Balogun durante el Mundial de 2026.
Infantino, sin embargo, mantiene su intención de presentarse. FIFA ha reiterado que su candidatura para las elecciones de 2027 sigue en pie.
Una elección marcada por la disputa de poder
La decisión francesa coloca a una de las federaciones más influyentes de Europa dentro del bloque que reclama cambios en la forma en que FIFA es gobernada.
El desafío para Infantino será mantener una mayoría entre las 211 asociaciones miembro de FIFA mientras aumenta la oposición de federaciones europeas y otras organizaciones continentales.
La elección de marzo de 2027 será, por tanto, algo más que una votación sobre la continuidad de un presidente. Será también un referéndum sobre el modelo de poder y gobernanza que dominará al futbol mundial durante los próximos años.
