Egipto escribió una de las páginas más importantes de su historia futbolística al derrotar 4-2 en la tanda de penales a Australia, luego de empatar 1-1 en los 120 minutos, para avanzar por primera vez a los octavos de final de la Copa del Mundo 2026.
El encuentro, disputado en Dallas, tuvo como gran protagonista a Mohamed Salah, quien regresó al once titular tras recuperarse de una lesión muscular y disputó el partido completo. Aunque estuvo bien controlado por la defensa australiana durante buena parte del compromiso, asumió la responsabilidad en la definición desde los once pasos y ejecutó una Panenka que terminó por inyectar confianza a sus compañeros.
La selección egipcia tomó ventaja en la primera mitad gracias a un remate de cabeza de Emam Ashour, que puso en aprietos a unos Socceroos que buscaban su primera victoria en una ronda eliminatoria mundialista. Sin embargo, Australia encontró el empate en el complemento mediante un autogol de Mohamed Hany, tras un centro peligroso de Aiden O’Neill.
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El partido se mantuvo equilibrado durante la prórroga, con ambos equipos priorizando el orden defensivo y evitando cometer errores que comprometieran su continuidad en el torneo. Australia incluso apostó por una estrategia poco habitual al modificar a su guardameta para la tanda de penales, una decisión que finalmente no dio resultado ante la efectividad egipcia.
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— FIFA World Cup (@FIFAWorldCup) July 3, 2026
En la definición, Egipto mostró sangre fría y convirtió sus cuatro disparos. Salah, como tercer cobrador, eligió una ejecución sutil que después explicó con naturalidad:
“Si alguien iba a hacerlo, tenía que ser yo. Tengo más experiencia que los demás y quería darles confianza; lo decidí en el último momento”.
La clasificación representa un hito para los Faraones, que apenas habían disputado tres Copas del Mundo antes de esta edición y nunca habían ganado un partido de eliminación directa. Su mejor antecedente se remontaba a Italia 1934, cuando alcanzaron la primera ronda del torneo, y a sus participaciones en 1990 y 2018, donde no lograron superar la fase de grupos.
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La figura de Salah volvió a ser determinante para el combinado africano. El delantero del Liverpool llegó al Mundial como máximo referente de una generación que busca cambiar la historia del futbol egipcio y, pese a las dudas físicas previas al encuentro, respondió presente en el momento de mayor exigencia.
Ahora, Egipto espera al ganador del duelo entre Argentina y Cabo Verde para conocer a su rival en los octavos de final, con la ilusión intacta de seguir protagonizando la mayor gesta de su historia mundialista.
