El debut de HYROX Puebla en el Centro Expositor estuvo marcado por inconformidades entre atletas y fotógrafos, luego de que la organización implementara restricciones sobre el uso de cámaras profesionales y el acceso a servicios externos de cobertura fotográfica durante la competencia de fitness.
De acuerdo con testimonios compartidos en redes sociales, la principal molestia surgió tras un cambio en las reglas de operación anunciado apenas 48 horas antes del inicio del evento, mediante el cual se prohibió la presencia de fotógrafos externos contratados por atletas y el uso de equipo profesional. A partir de esta medida, únicamente quedó autorizado el servicio oficial de fotografía operado por la empresa asociada Sportograf.
Competidores señalaron que el costo de inscripción, cercano a los 2 mil 500 pesos, ya representa una inversión importante, por lo que cuestionaron las restricciones relacionadas con el contenido visual del evento. En publicaciones digitales, algunos participantes acusaron que la medida favorece un esquema de monetización exclusiva y limita la posibilidad de documentar su participación con proveedores independientes.
La decisión también afectó a fotógrafos que viajaron desde otros estados, quienes reportaron gastos previos en traslados, hospedaje y acuerdos laborales, realizados antes del cambio de lineamientos.
Por su parte, HYROX México defendió la medida al señalar que el servicio oficial opera mediante un sistema de reconocimiento facial para la entrega de imágenes, además de responder a políticas de organización, control de contenido y derechos de imagen aplicadas en competencias internacionales.
A la polémica se sumaron reportes de atletas que señalaron cobros de acceso como espectadores para participantes inscritos en distintas categorías o días, situación que también generó críticas sobre las condiciones generales de participación durante HYROX Puebla.
