El halo de misterio que ha rodeado a la Ceremonia Inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres, por fin será develado, ya que será este viernes cuando se celebre el inicio oficial de esta justa, en el Estadio Olímpico.
En sus inicios, no había Ceremonia de Apertura como se estila en la actualidad, en los Primeros Juegos de la Era Moderna, los de Atenas 1896, se tocó un tema compuesto por los griegos Spiros Samaras y Kostis Palamas y la declaratoria inaugural fue hecha por el Rey Jorge I.
Fue hasta la era moderna, que los Juegos de Londres 1908, cuando se introdujo el desfiles de las delegaciones participantes, caminando detrás de la bandera de su país. Sin embargo, eso que podía convertirse en algo bello, debió interrumpirse como consecuencia del estallido de la Primera Guerra Mundial, que se desarrolló de 1914 a 1918.
En la reaparición de la justa deportiva, que se efectuó en 1920, en Amberes, Bélgica, fue que hizo su presentación la bandera olímpica, que consistía en cinco aros de colores, azul, amarillo, negro, verde y rojo, que no sólo representaba a los cinco continentes, sino que mostraba al menos uno de los colores de la bandera de las naciones participantes.
Para los Juegos de Amsterdam 1928, se determinó que la nación que siempre abriría el desfile de los países participantes sería Grecia y que el cierre lo haría el país anfitrión de la justa deportiva. Y fue también aquí, en Amberes, cuando se introdujo el Fuego Olímpico, siendo el primer pebetero una especia de caldero que se colocó en la parte alta de una torre.
Fue hasta los Juegos de Berlín 1936, cuando por idea de uno de los miembros del Comité Organizador, Carl Diem, se introdujo la carrera de relevos de la antorcha olímpica, cuyo climax sería el encendido del pebetero en el Estadio Olímpico.
A partir de ahí, cada país sede de los Juegos Olímpicos aprovechó la Ceremonia Inaugural para dar a conocer al mundo parte de lo que es su cultura, su música y su historia, siendo la gran mayoría verdaderas obras de arte.
