El atacante sueco Zlatan Ibrahimovic pidió a los dirigentes de su nuevo club, el París Saint-Germain, vestir la camiseta con el número 10, lo que supone a la formación un problema, porque ya lo viste el brasileño Nené.
La estrella del club pretende vestir finalmente su número preferido, pero que no ha podido lucir en ninguno de sus anteriores clubes, porque sistemáticamente se encontraba ya atribuido a un jugador.
En esta ocasión, “Ibra” está más cerca del objetivo porque la continuidad de Nené no está garantizada.
El jugador brasileño, máximo goleador del club en la pasada temporada, llegó a un acuerdo con el Corinthians, pero el PSG no aceptó la propuesta. Nené, de 31 años, propuso renovar su contrato, que acaba al final de esta temporada, pero el club tampoco parece favorable a esa posibilidad.
El caso del “10” puede favorecer la salida de Nené del club francés si, como aseguró Ibrahimovic el día de su presentación, “los dirigentes quieren darle ese placer” de vestir su número preferido.
El director deportivo del PSG, Leonardo, aseguró que la atribución de ese dorsal a “Ibra” estaba pendiente de “la salida de otro jugador”, en una clara referencia a la venta de Nené.
A la espera de la atribución del número, el club ha comenzado a vender camisetas de Ibrahimovic sin dorsal. El jugador, de 30 años, fue adquirido hace unos días al Milan por 30 millones de euros y cobrará más de 14 millones por cada una de las tres temporadas que dura su contrato.
Su representante indicó que la cuestión del dorsal no figura en su contrato.
Pero Ibrahimovic desea al fin cumplir el sueño que ya consiguió con la selección sueca desde la Eurocopa de 2004, pero que no ha podido hacer realidad en ninguno de los clubes en los que ha jugado.
En el último, el Milán, el vicepresidente, Adriano Galliani, se lo había prometido para esta temporada, cuando dejara el club el veterano holandés Clarence Seedorf. Pero el jugador abandonó la entidad antes de lo previsto con destino a París.
