En Ciudad Universitaria se empieza a gestar un ídolo: Un par de goles, acompañados de un triunfo ante el Atlético Nacional (3-1 final), y Emanuel Villa fue capaz de ganarse los aplausos y reconocimiento de la afición auriazul, la cual, pacientemente, desde que se fue Esteban Solari, ha esperado un goleador en el cual cimente sus ilusiones de trascender.
No es que el Tito haya dado una exhibición inconmensurable ni mucho menos, sino que simplemente realizó la labor que debía, lo que acostumbraba en el Cruz Azul, y eso resultó suficiente para ganarse a un pueblo que una y otra vez lamentó, en el año pasado, el no contar con un ariete de ese calibre. Un par de tantos en momentos puntuales del encuentro y se echó a la bolsa a esa gente que fue su rival hasta hace un par de meses.
Pero igual de bien recibido fue el desempeño, en general, del plantel auriazul. No es más ese equipo gris que aburría a su gente cada 15 días en el Olímpico. Hoy presume de bondades únicas, de variantes incuantificables y una capacidad de reacción, que le dan para parecer uno de los candidados al cetro en el Apertura.
Los universitarios apenas requirieron de cinco minutos para irse al frente en el marcador. Emilio Orrantia escapó por la derecha, sirvió a Luis Fuentes y éste puso el balón a Villa, quien sólo la empujó con la testa para el 1-0.
Aunque los visitantes empataron a penas un par de minutos más tarde, con un tanto de John Pajoy, y tuvieron un par de ociones más de aumentar el marcador, las cuales fueron bien solventadas por Alejandro Palacios, al final sucumbieron ante el empuje de los locales.
